El desconocido (parte 1)

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En una playa solitaria, lejos del ruido, la multitud  y las redes sociales, me reecontré con un atardecer resplandeciente, el color del mar del turquesa que jamás había visto, la arena más fina y suave que haya tocado mi piel, las aves se escuchan más armoniosas y por sobre todo una brisa apacible envolvía mis cabellos...caminé descalza por horas deleitándome con aquel paisaje, llevaba un vestido largo y blanco que bailaba al son del viento; me he sentado con un suspiro relajante a escribir e interpretar lo que estaba percibiendo, siempre quiero dejar registro de cada momento inspirador en mi vida y éste en especial, me había cautivado.
Principalmente no he venido aquí dejando atrás algún tormento, tampoco escapando de la realidad bulliciosa de la ciudad, no he querido arrancar de nada y no estoy aquí sola porque no haya tenido con quien venir, no es una casualidad estar aquí, cada cierto tiempo vengo y me reencuentro con estos colores y aromas que a mi mente despeja y reconforta, todos necesitamos un momento de paz y tranquilidad haciendo lo que más nos gusta y  entregados sólo para nosotros con prioridad ...me preparo para escribir un largo tiempo, me entrego silenciosamente a la inspiración de la naturaleza y recojo hasta el más mínimo detalle.
Mientras escribía bebía agua, veo a lo lejos una silueta, caminado por la orilla de la playa, jugaba y pateaba las olitas y salpicaba, se detenía cada cierto tiempo y volvía a hacer lo mismo, estaba un poco lejos que no me dejaba ver con claridad, se detuvo a dejar su ropa y toalla y se dio un chapuzón, nadó un buen rato...no veía gente por aquí que hasta me creía dueña de este hermoso lugar, no les voy a mentir que me daba curiosidad saber de quien se trataba y la razón de porque había venido...Él sólo nadaba, era un hombre.
Una avecita se posó en mi cuaderno, quieres mi compañía le pregunté y se voló, se fue jajaja me quedo claro que no. De pronto vuelvo a ver y el desconocido se estaba secando y poniendo su ropa, miró hacia donde yo estaba y caminó de vuelta...se fue tranquilamente y yo continué con mi párrafo.
Me quedé un par de horas más entre sol y atardecer y me comencé a retirar al caer la noche.
Ya en mi regazo descansando y metidando a la luz de unas aromáticas velas, escuchaba música relajante y no pude evitar recordar sobre aquel desconocido que al igual que yo iba a ese hermoso lugar, curiosidad saber si era habitual para Él o si era una mera coincidencia de ese día...apagué las velas y me dispuse a dormir.
Pasaron los días y sentí ganas de ir a esa playa nuevamente, preparé mis cosas y partí rápidamente. Me sentía inquieta, no podía mantener la concentración, la verdad quería saber si el desconocido llegaba, esperé como siempre  el atardecer y Él no llegó...
Que esperanzas puedo tener en esperar al alguien que ni siquiera conozco, pero ahí estuve ese día y estuve cada día por 3 semanas, todos los días, cada atardecer y no llegó...el desconocido no llegó.
Aunque nadie sabía de este pensar, me sentí una estúpida pensar cada día desde el despertar en esta persona sin saber nada de Él, como podría yo imaginar encontrarme nuevamente porque no sería capaz de hablarle y pensé que si el destino había querido que yo estuviera ahí ese día de alguna manera haría que yo volviera a vivir aquel  día...no forcé más mi inquietud.

Continuará...

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⏰ Última actualización: Dec 30, 2017 ⏰

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