Empece a trabajar en una oficina, de recepcionista. Era mi primer día y me fijé en ella. Reía sin preocupación en la sala de descansos tomando un café. Se apartaba tímidamente los mechones de su rostro y los dipositaba dulcemente tras sus orejas, dejando su rostro al desnudo, dejando que todo el mundo pudiera observar la mayor sonrisa del universo, dejando de lado sus imperfecciones y haciéndolas perfectas a mis ojos.
Era la chica más preciosa que había visto jamás, era muy alta y delicada, aunque torpe y descuidada. No vestía a la moda ni se arreglaba excesivamente para ir a trabajar, no usaba ni una pizca de maquillaje y tenía los ojos de un color apagado. Nadie la miraba con los mismos ojos que yo, las demás mujeres de la oficina murmuraban sobre ella y se reían de su físico. Pero a mi sus movimientos despreocupados y su falta de interés por ser "la chica diez que a todo el mundo le gusta" me volvían loco.
Su inteligencia, su habilidad para resolver problemas y su rapidez al hacer su trabajo la llevaron a cargos muy altos en la oficina, mientras yo solo servía para traer cafés en las reuniones y recibir llamadas de clientes insatisfechos.
Tarde seis meses en atreverme a dejarle una rosa delante de su ordenador con una nota.
Me he fijado en ti, me haces sonreír.
Al leerla sonrió, me sentí tan bien al saber que sonreía por mi, sentí que me dedicaba la sonrisa a mi, un chico sin habilidad.
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ROSAS
RomanceRosas. Rosas le envío cada día. Rosas de todos los tipos y colores. Rosas con dedicatorias que hacen que sonría. Rosas sin nombre. Rosas de amor. Rosas que no sabe de quien son. Rosas que la enamoran e idealiza a su chico. Rosas que nunca pe...
