La estación del año que te hace sudar, el sol inclemente y las bebidas frías, todo en un solo paquete. No está de más decir que hoy el clima era el peor villano en ésta historia, el sol provocaba quemaduras al más mínimo roce con el exterior y ni hablar del pobre Miguel, sujeto quien se encontraba en la plaza de Santa Cecilia, ya se había vuelto un hábito, el pobre chico con ropa ligera (porque claro, usar un traje de mariachi en éste clima sería un pecado) afinaba su extravagante guitarra sentado en un banco bajo las suaves y reconfortantes sombras de un árbol. Que alivio.
Su mano toqueteaba las clavijas en busca de un sonido adecuado, lo cual no era difícil para el niño prodigio, en un par de segundos podría conseguirlo, lo había hecho cientos de veces atrás y ésta vez no iba a fallar. Pasó su joven mano por las cuerdas de la guitarra, perfecto, era justo lo que quería. Satisfecho con su trabajo se levantó dispuesto a caminar hasta su hogar, ya hacía falta el almuerzo.
Con un paso decidido iba atravesando en zig-zag a los civiles apresurados que andaban por la colorida plaza de Santa Cecilia. En un giro de eventos desafortunado, Miguel tropezó con una señora, no muy vieja pero si que no vio por donde estaba caminando, antes de que pudiera pedir disculpas, Miguel ya se había incorporando colocando su mano en el (Muy caliente) costado de un automóvil, no era algo muy grave,pero sin dudas dolía. No le dio mucha importancia y se disculpó cómo todo niño obediente, más sin embargo, un robot con imagen demalvavisco lo oyó no muy lejos de ahí.
-------------------------------------------------
-Mis sensores captan a alguien lastimado.- Dijo el robot de aspecto gracioso con un tono monótono y, por si fuera obvio, robotizado.
El chico de facciones asiáticas dio un brinco, juraba que Baymax se había quedado en el departamento. -¿Que haces aquí? Se supone que deberías estar cargándote.- Dijo, encarando al robot que ahora tenía nombre.
Ignorando por completo lo que había dicho el chico, Baymax se dio la vuelta y siguió a lo que decía su escaner, alguien estaba herido y sería él quien lo ayudaría, después de todo, para eso fue creado. Hiro rodó los ojos, si dependiera de él arrastraría al robot hasta su departamento, pero oye, ¿Quién es él para entrometerse en la programación de su hermano? Siguió de mala gana al robot que casi podría doblarle el tamaño.
Era verano, la época perfecta para viajar, el pobre Hiro ya había estado encerrado en su habitación con sus proyectos de robótica lo suficiente, era hora de viajar, a la fuerza, fue enviado a México, un país hermoso. Ya era hora de conocer otras culturas y nuevos ambientes, lo que significaba para Hiro: Comida deliciosa. Todas sus cosas se fueron con él, cómo era costumbre, sus proyectos también. No podría vivir en un mundo sin robótica, podría matarlo. Se alojó en un hotel al otro lado de la ciudad, aunque todo había llegado en perfecto estado, en su poco tiempo de estancia ya había logrado convertir su habitación en un completo desastre.
No habían pasado ni 5 minutos cuando ya habían dado con el chico lastimado, Miguel, tenía la palma de su mano un poco quemada, no era mucho, pero vaya que a Baymax le gustaba hacer su trabajo bien. El chico Rivera tenía una expresión digna de una película ganadora del Oscar al ver al robot frente a él, vaya que nunca había visto algo así. El asiático distraído, sin embargo, no había notado que su compañero robot ya había parado de caminar cuando se chocó con él.
-¿Baymax que...?- Hamada guardó silencio al ver al niño mexicano tal vez 1 o 2 años menor que él con los ojos amenazando con salir de sus órbitas, si que estaba sorprendido.
Sin pedir permiso, sus miradas se cruzaron.
-Hola.- Dijo Hiro, intentando romper el hielo.
-Hola.- Respondió Miguel.
ESTÁS LEYENDO
Mi tipo de persona. (Hiroguel) /C AN C E LA D A/
FanfictionDos chicos se conocen en una temporada inusual, ambos son muy distintos, por más que no tengan nada en común no tardaran en hacerse muy buenos amigos y quizás ¿Algo más que amigos?
