Capitulo 1

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Otra tarde de otoño en casa de mi abuela, como era costumbre familiar a esta hora beber té verde, el cual era su especialidad.

- ¿En qué piensas mi niña? - Pregunta mi abuela Shui con curiosidad sirviéndome una taza de aquel delicioso té, estaba sumida en mis pensamientos en los cuales se encontraban mi evidente inconformidad con mi matrimonio forzado y la ferviente esperanza de que tenía mi hilo rojo con el amor de mi vida como todo el mundo la tenía, leyenda que había leído hace muchos años gracias a mi maestra de literatura, no solía creer en esas cosas pero en esta tenía más que claro que era real, depositaba toda mi fe en ello.

- En lo de siempre abuela, mi supuesto matrimonio - Digo rodando los ojos con evidente molestia al respecto.

- Entiendo eso mi niña pero sabes que poco puedes hacer al respecto - Dice mirándome fijo con una pequeña mueca - Aunque te tengo una sorpresa, mañana te la daré en cuanto vuelvas a tomar el té.

- Que me tendrás preparado ahora abuela - Reí leve recibiendo su taza y comenzando a beber el contenido.

- Es una sorpresa mi niña, tendrás que esperar hasta mañana - Dice sonriendo y besa mi frente y al cabo de un pequeño rato al terminar por completo el contenido de mi pequeña taza mi abuela se levanta con una sonrisa - ya es hora de que vallas con tus padres es tarde, nos veremos mañana, te quiero mucho mi niña.

- Cuídate abuela, te amo - Le sonrió y beso su mejilla, salgo de la casa y me dirijo rápidamente a la mía, al entrar veo a un hombre algo mayor sentado en el sofá de la sala junto a mis padres.

- Buenas noches hija mía - Dice mi padre con una sonrisa de comercial de pasta dental.

- Buenas noches - Digo en tono de pregunta - De que me perdí - Pregunto algo confundida.

- Este hombre es tu prometido querida - Dice sonriendo mi padre sonriendo de la misma manera.

- ¿Prometido? - Digo casi sin habla.

- Así es, espero lleguen a llevarse muy bien - Dice mi madre algo seria.

- Claro si, eso es seguro - Digo con evidente sarcasmo en mi voz.

- Yun, compórtate

- Vale, vale. Hola, como ya sabrás soy Yun, es un placer, me iré a mi cuarto cuídate - Digo cortante y subo las escaleras.

- Yun, ven aquí - Dice mi padre en tono autoritario y sube detrás de mí para luego tomarme del brazo - Baja y pasa tiempo con él, es tu prometido.

Ruedo los ojos y al final accedo a bajar, al llegar a la sala, veo de nuevo a ese hombre, se veía de alrededor de 30 años, me miraba con lujuria de arriba a abajo, lo que me hacía estremecer de desagrado.

- Bien nosotros nos vamos para darles más intimidad - Dicen mis padres con una sonrisa antes de salir de la casa.

- Como "intimidad" y con este desagradable hombre – Digo casi en un susurro para que solo ellos logren escucharme.

- Yun compórtate, es tradición y vas a seguirla – Dice mi padre lo más serio que lo he visto en toda mi vida y se van dejándome con mi respuesta en la punta de la lengua, suspiro y volteo a ver a aquel hombre.

Y bien Yun, a partir de mañana serás solo mía - Dice mordiendo su labio.

- ¿Disculpa? - Digo mirándolo perpleja, como es posible que mis padres me entreguen a este depravado tan rápido.

- Así es, no sabías, a partir de mañana serás solo mía, nos casaremos – Dice con una sonrisa algo siniestra que hace que me estremezca nuevamente- por cierto soy shui.

- No seré suya, jamás - Digo ya algo enojada por su tono.

- Claro que si - Comienza a acercarse a mi - Serás solo mía - Susurra en mi oído, lo que hace que comience a sentir temor, y lo aparte rápidamente.

- No sea imbécil, no iré con usted ni aunque mi vida dependa de eso - Lo empujo de nuevo para apartarlo por completo.

- Claro que iras - No se mueve demasiado cuando lo empujo y comienza a acariciar mi pierna, subiendo peligrosamente su mano.

- No, no pasara - trato de por las buenas volverlo a apartar.

- Cuanto quieres apostar - susurra mordiendo su labio y acercándome a mí para besarme.

- Mucho - Digo luego de darle un puñetazo muy fuerte, se hace a un lado y aprovecho para salir corriendo de mi casa.

- ¡Yun! - Grita mi nombre una y otra vez y yo lo único que hago es correr lo más rápido que puedo a la casa de mi abuela, al llegar golpeo frenéticamente la puerta, estaba agotada ya que era un poco lejos y nerviosa de saber que probablemente me estaba persiguiendo.

- Mi niña que ocurre - Pregunta mi abuela claramente asustada y recién despertada, era algo tarde y yo estaba haciendo escándalo en el vecindario.

- Hoy conocí al hombre que supuestamente va a ser mi marido - Entro a la casa rápidamente - Y es un pervertido y mis padres ya me entregaron a él y supuestamente mañana me iré con él y nos casaremos - Digo al borde del llanto, el solo hecho de pensarlo me pone los pelos de punta.

- Ya cálmate mi niña, al parecer la situación es más grave de lo que creímos.

- Dímelo a mí - Me siento en el sofá agarrando mi cabeza entre mis manos muy frustrada y agobiada, no entendía por que esto era una tradición, era una ridiculez

- Creo que tendré que darte ya la sorpresa - Sube las escaleras para su cuarto supongo, baja con un sobre entre sus manos y me lo alcanza - Espero encuentres tu camino.

Tomo el sobre y al abrirlo es un tiquete de avión a Los Angeles, y un cheque que tenía 3.000 dólares Americanos, abro los ojos como platos al ver eso.

- Abuela, pero esto es... - Digo sin poder creerlo aún.

- Es mi sorpresa, quiero que encuentres el amor en otro lugar ya que sé que aquí es muy improbable.

- Es perfecto ¡Gracias! es mejor de lo que pude haber pedido - la abrazo fuertemente - Volveré en cuanto encuentre a mi hilo rojo - Reí haciendo referencia a la leyenda.

- Claro mi niña te esperaré, mantente en contacto conmigo, te apoyare todo lo que pueda - Besa mi frente con ternura - ese dinero será suficiente para que compres ropa allí y puedas irte sin nada de aquí.

- Gracias, enserio, me mantendré enviándote cartas, te amo - Beso su frente con lágrimas en los ojos aun sin poder creerlo.

- Y yo a ti que jamás se te olvide, ahora ve antes de que pues padres vengan, suerte.

- Gracias de nuevo - un par de lágrimas salen de mis ojos y las limpio rápidamente - Nos vemos.

- Nos vemos - Dice sonriendo y me abraza por última vez.

Salgo de la casa y voy a tomar un taxi directo al aeropuerto, cuantas cosas deberé hacer yo sola en un país completamente diferente, agradecí haber traído mi celular sin él estaría completamente sola, tenía un amigo en estados unidos que probablemente me ayudaría, era increíble y muy agradable así que sabía que me apoyaría en esto por lo que estaba pasando. Luego de un rato llegue al aeropuerto y me dispuse a dormir en la sala de espera ya que mi vuelo saldría en la mañana, prendo mi teléfono y por enésima vez leo la leyenda que me mantiene con esperanza antes de caer rendida soñando con hilos rojos, matrimonios y mi bella abuela.

El hilo rojo (EDITANDO)Where stories live. Discover now