- ¡Pi pà pi pà pi pÃ!
- ¡Cállate! - grité sin ganas mientrás apagaba el despertador.
Eché un vistazo al calendario y sÃ, sonreÃ, sonreà porque por fin era viernes, viernes 27 de marzo, tres dÃas para el cumpleaños de mi hermana. Odiaba ir a clase con todas mis fuerzas, estaba en 2º de Bachiller, y llevaba en ese mismo instituto seis años, seis putos años viendole la cara a la misma gente, incluso caras que no querrÃa volver a ver en toda mi vida.
- ¡Ellie! - gritó mi madre desde el pasillo haciendome salir de mis pensamientos.
- ¿Qué quieres mamá? - pregunté en voz alta aunque sabÃa perfectamente cual iba a ser su respuesta. Y antes de que me diera la cuenta ella ya estaba entrando en mi cuarto.
- Quiero que te levantes de esa cama, arregles tu cuarto, te prepares y te vayas al instituto - dijo mi madre decidida mientrás se tiraba sobre mà y comenzaba a hacerme cosquillas.
-¡No! ¡mamá! para, por favor, mamá - decÃa yo riendo sin parar intentando quitar a mi madre de encima mÃo.
TenÃa 18 años pero amaba que mi madre me hiciese reir de esa forma.
- Paro porque no quiero que llegues tarde a clase, que lo sepas - comencé a reir ante su comentario y mi madre me miró sonriendo.
SabÃa que ella amaba verme asÃ, sonriendo. Sinceramente sin mi madre no habrÃa salido de todos los problemas que habÃa tenido antes.
Mire el reloj y...
- ¡Mierda! llego tarde - eran las 8 y las clases comenzaban a las ocho y media.
Cogà unos pantalones pitillos negros, una sudadera granate y me puse mis Vans del mismo color que la sudadera. Me gustaba ir cómoda y sencilla a clase, cuando veÃa a esas barbies con escotes o maquilladas como una puerta por allà me entraban naúseas.
Cuando terminé de arreglarme bajé a la cocina a desayunar, y allà estaba mi hermana Sarah, bueno, mi hermana o un zombie, porque por las mañanas era lo que realmente parecÃa.
- ¿Tan cansada estás peque? - le pregunté acercandome a ella para darle un beso en la mejilla de buenos dÃas.
- Nunca voy a entender porque existe el instituto - dijo mirándome con cara de sueño y al mismo tiempo de desagrado.
- Para ser algo en la vida, supongo - le contesté con una sonrisa dulce en mi cara.
Yo adoraba aprender cosas nuevas y la verdad es que, estudiar no era algo que odiase, en realidad me gustaba. Mi hermana era todo lo contrario a mÃ.
- En fin, ¿nos vamos? - preguntó mi hermana mirando su reloj.
- SÃ, mejor irnos ya si no queremos llegar tarde.
- ¡Adiós mamá! - gritamos las dos a unÃsono
- ¡Adiós chicas, tened cuidado! - dijo mamá con su tÃpico tono protector.
Cuando abrimos la puerta nos encontramos a papá empapado, con Luckey, nuestro perrito, en brazos y con cara de pena. La mejor imagen que habÃa visto en mucho tiempo. Sarah y yo comenzamos a reir.
- Papá, ¿está lloviendo? - preguntó Sarah mientrás reiamos sin parar.
- Tú, ¿qué crees cariño? - nos miro y empezó a reir con nosotras.
Adoraba a mi padre, era tan risueño y se tomaba las cosas tan bien, que te acababa transmitiendo su alegrÃa.
- Anda, pasa, que te vas a costipar - le dije empujandole para que entrase en casa.
- Nosotras nos vamos que en cinco minutos empiezan las clases y seguimos aqui - dije mientrás cogÃa la manivela de la puerta para cerrar, pero antes de que lo hiciera oà a mi padre decirme algo.
- Ah, sÃ, se me olvidaba Ellie, tengo algo muy importante que proponerte, te encantará, pero es algo serio, tendrás que pensarlo bien - dijo mi padre mirandome
- ¿Qué es? Dimelo papá, no me dejes asÃ, por favor papá, porfi, porfi, porfi - le decÃa a mi padre mientrás me acercaba a él con carita de cachorro, pero no, no funcionó.
- No te lo voy a decir, cuando vuelvas de clase hablamos - dijo algo serio, pero justo cuando iba a cerrar la puerta me sacó la lengua, y eso me hizo sonreir al mismo tiempo que ponÃa mis ojos en blanco.
- Anda, vamos - dijo Sarah mientrás cogÃa mi brazo y comenzabamos a andar en dirección al instituto.
