Prólogo.

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Prólogo.

Las puertas se abrieron de par en par con un poderoso estruendo. Todo el mundo dentro del salón quedó inmóvil. Los ojos de los pobres hombres que trabajaban en el castillo lloraban del miedo que la siniestra situación provocaba. En el comedor, una larga mesa de roble se extendía. Sobre ella, dos copas de vino, uvas frescas y en su punta, un joven perplejo sentado sobre un trono de miseria.
-Lamento interrumpir. -Murmuró la intrusa recién llegada.
A su paso, el suelo de mármol debajo de ella se quebraba.  Se abrían grietas cada vez que una de sus botas caía, la mujer era más ligera y liviana de lo que parecía.
La fruta se pudrió. El vino se evaporó. De la boca del cocinero, comenzaron a salir gusanos mientras el inocente convulsionaba. Los guardias intentaban superar la magia que los paralizaba, pero cuanto más lo intentaban, la tarea más difícil se hacía.
El muchacho se había convertido en un blanco, sin embargo, no estaba asustado. La mujer de cabello blanco le llamaba la atención como nunca nadie lo había hecho. Una mezcla de curiosidad y fascinación creció en su interior. Debía hacer algo; salvar a su gente, confrontar a la extraña mujer, matarla quizá. Al intentar levantarse de la silla, pesadas cadenas de hierro crecieron de las grietas del suelo. Movidas por una fuerza invisible, se cerraron alrededor de sus tobillos, su cintura y sus muñecas. Las esposas ardían. Y el joven comenzó a temer por su vida.
La mujer se acercaba, caminando con la postura de una diosa maldita. Lo examinó con la mirada antes de tomar una de las copas vacías y estrellarla contra le mesa. Mientras miles de pequeñas astillas de cristal caían al suelo, el silencio se instaba en el comedor de una forma perturbadora. La mitad de la copa aún intacta, tenía picos filosos que llamaban desesperadamente a la sangre. Por los huesos de la extraña, una corriente eléctrica la recorría. Tan cerca de su objetivo, sus emociones explotaron dentro de su pecho. Ya no había vuelta atrás. No podía contenerse.
-Tengo sed de venganza. -Murmuró antes de utilizar la copa como puñal.  

Cenizas.Where stories live. Discover now