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La joven estacionó el auto justo en frente de su nueva casa, despertando a sus amigas para luego todas bajarse del vehículo y correr emocionadas a su nuevo hogar.

ㅡ¡Lo logramos! ㅡCam gritó abrazándose al poste de la entradaㅡ ¡Estamos en Corea!

Karen tomó una foto de la menor abrazada al poste, para luego observar a la otra chica que ya se había adentrado con dos cajas y tirado sobre el sofá a dormir nuevamente.

ㅡDespiertate, vaga ㅡKaren presionó su dedo en el estómago de la menor y esta le miró feo, sentándose para después comenzar a ordenar junto a sus amigas.

ㅡ¿se imaginan conozcamos a algún idol? Ah ya empezaba a soñar ㅡCam se burló riendoㅡ Sería genial.

ㅡA JIHUN. ㅡun grito de parte de las otras dos aturdió a la chica, que les hizo señas de que bajaran la voz.

Escucharon ruido, por lo que se asomaron a ver que era. Tres chicos se empujaban entre risas hacia la entrada de su casa, les observaron extrañadas.

ㅡHola ㅡdijo de forma respetuosa el mas bajo, y dio una reverencia acompañado de sus amigosㅡ Somos sus vecinos de enfrente... bueno, un tercio de ellos.

ㅡBienvenidas al vecindario. ㅡla menor de las tres no se acostumbraba al idioma del todo, pero logró entender sus palabrasㅡ Soy Wooseok. Ellos son Hwitaek y Shinwon ㅡKaren les mostró una sonrisa.

Las tres amigas compartieron miradas, de esas que solían darse cuando alguien lindo aparecía.

ㅡMuchas gracias ㅡCam dio una reverencia que fue seguida por las dos chicasㅡ Les invitaríamos a pasar pero llegamos hace unos minutos y está todo hecho un desastre. Lo lamento.

ㅡPero pueden venir a cenar hoy ㅡse apresuró a decir Karen, ganando miradas de las menores.

ㅡ¿Podemos? ㅡWooseok preguntó.

ㅡ¿Pueden? ㅡCam intimidó a Karen con la mirada, pero esta solo asintió con la cabeza.

ㅡPediremos pizza y podremos socializar, ¿no creen? Sería bueno tener algunos amigos aquí ㅡel más bajo asintió emocionadoㅡ Vengan a las 10.

ㅡLes diremos a nuestros siete amigos ㅡdijo Shinwon sonriendoㅡ Será divertido.

Cam se despidió y cerró la puerta, mirando a la mayor con los brazos cruzados.

ㅡNo sabíamos si ibamos a comer hoy pero tú INVITAS A DIEZ PERSONAS A COMER PIZZA EN CUATRO HORAS ㅡse alteró la segunda mayor intentando calmarseㅡ Está bien, pensemos en positivo, diez chicos probablemente hermosos cenarán con nosotras hoy, simplemente genial.

ㅡTe conviene que los diez chicos que vendrán sean lindos, Valdez.

Las horas pasaron, las menores acabaron de ordenar y habían pedido las prometidas pizzas. Cuando no prestaron atención el timbre sonó, y tenían a siete jovenes detras su puerta.

ㅡPasen ㅡKaren abrió la puerta y todos entraron, dando reverenciasㅡ Creí que serían mas ㅡse rióㅡ Dijeron que eran diez.

ㅡSi, pero tres de nuestros amigos se han quedado en casa. ㅡexplicó Shinwon y Karen asintió, cerró la puerta y todos se ubicaron en el sofá, sentandose unos arriba de otros.

ㅡWooseok sAL de encima ㅡse quejó un rubio empujando al chico bonito que habían conocido horas antes.

ㅡDejame Yan An, vete a casa a molestar a Changgu si quieres pero no me molestes a mi ㅡesta vez fue Hyunggu, el chico con el que Cam hizo contacto visual por un par de segundos.

Vic bajó las escaleras de su casa, con el cabello mojado debido a que recién se terminaba de bañar.

ㅡYa podes pasar, Kaa ㅡhabló en español, causando miradas de los siete chicosㅡ Hola, soy Vic ㅡdijo esta vez en coreano, dando una reverencia a los mayores.

Karen corrió a bañarse, dejando a la menor sola con los siete desconocidos. Camila se acercó, después de haber ordenado su ropa. Fue incómodo los primeros minutos, pero luego comenzaron a charlar.

ㅡEntonces... ¿vienen de Argentina? ㅡpreguntó Hwitaekㅡ Me gusta Messi.

Ambas chicas se echaron a reir.

ㅡSi, a todos les gusta Messi.

Entonces la pizza llegó, y Karen bajó corriendo, abrieron la puerta y se encontraron con tres jovenes apoyados en la ventana de en frente, observando como Cam pagaba. Ninguna de las chicas notó a los tres desconocidos observandolas, sin embargo, los siete chicos se rieron, haciendo señas a sus amigos de que dejaran de hacer aquello. La noche transcurrió con los diez jóvenes riendo y conociéndose. Aunque ellos sabían que el verdadero desastre comenzaría cuando sus nuevas vecinas conocieran a sus amigos, que no habían ido por vergüenza.

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