Ya llevaban bastante tiempo de viaje desde que su último compañero se unió. Después de dejar atrás la isla de Chopper, se había unido a ellos, no mucho tiempo después, Nefertari Vivi. Era una chica de cabellos largos y azules y ojos de color gris. Al parecer era la princesa de Arabasta.
La tripulación ponía rumbo hacia ese lugar para ayudar a su nueva compañera ya que, al parecer, estaba en guerra por culpa de un horrible hombre.
Silvia: Nami. Nos falta mucho para llegar?
Nami: Sólo un día más. Mañana por la mañana estaremos allí.
Vivi: Gracias chicos. De verdad.
Luffy: Tranquila Vivi. Eres nuestra Nakama no?
Ussop: Y nosotros hacemos lo que sea por nuestros nakamas.
Chopper: Que guay es Ussop.
De la cocina salió cierto rubio, con una bandeja en las manos.
Sanji: Lindas señoritas!! Aquí tenemos una pequeña merienda
Nami: Gracias.
Viví: Gracias Sanji!
Silvia: Que buena pinta tiene!
El Rubio se sonrojó ante la afirmación de la muchacha. Estaba contento de poder ver esa expresión risueña en su cara.
La noche cayo casi sin que se dieran cuenta. Estaban todos reunidos en la cocina esperando la cena que preparaba Sanji.
Luffy: Sanji! Carne carne!!
Ussop: Tenemos hambre.
Chopper: Hambre hambre!!
Silvia: Queréis parar! Pobre Sanji.
Sanji: Gracias Mellorine.
Zoro: A ver sí espabilas cejitas.
Nami: Zoro! Para ya! Llevas insoportable desde que salimos de aquel castillo.
Zoro: ...
Viví: Señor Kenshi...
La cena transcurrio con un cierto ambiente de tensión. Cuando todos se habían ido a dormir, cierto espadachín se levantó y se tumbó en medio del césped del barco. Reflexionaba sobre sus cosas cuando oyó que alguien se había levantado. Miro quien era. Silvia se había levantado a por una taza de chocolate caliente. No quería levantar a Sanji y no podía dormir, así que se había levantado ella a por lo que necesitaba. Cuando volvía de la cocina se percató de que había alguien en el césped del barco. Se acercó sigilosamente y puso sobre los hombros del peliverde la manta que llevaba.
Zoro: Que haces?
Esa pregunta hizo que se sobresaltara. Pensaba que estaba dormido.
Silvia: Nada. Pensaba que tendrías frío así que me pareció oportuno ponerte esta manta.
Zoro: Gracias.
El espadachín cogió la manta y se la echo sobre los hombros. Tenía su olor y eso le encantaba. Ella se sentó a su lado y miro al cielo.
Silvia: Que bonitas estrellas.
Zoro: Si...
Silvia: Zoro. Puedo preguntarte algo?
Zoro: Que es?
La chica puso cara triste y le miro directamente a los ojos.
Silvia: Que te pasa? Desde hace días que te veo pensativo y muy raro...
Zoro: Estabas preocupada por mi?
El chico miro a la muchacha con cara de asombro. Ella no cambió su expresión de preocupación.
Silvia: Si. No me gusta verte así.
Zoro se sorprendió ante la afirmacion. No se lo esperaba. Sonrió y volvió a mirar al cielo.
Zoro: Sólo tengo muchas cosas en las que pensar.
Silvia: ...
La chica temblaba un poco entre la preocupación y la ligera brisa marina que hacia. Cuando cerró los ojos por un instante, al momento notó algo cálido y firme rodeándola. Abrió los ojos y vio las piernas y brazos del espadachín rodeándola. Notó el aliento en su mejilla.
Silvia: Zoro.
Zoro: Tienes frío verdad? Yo también así que tendremos que compartir la manta.
El chico dibujó una sonrisa maliciosa en su cara. En el fondo le encantaba estar así. Rodeándola con su cuerpo y sintiendo su olor. Era maravilloso. Ella se acurruco aún más y apoyo su cabeza en el hombro de el. Zoro dio un pequeño respingo pero Lugo se relajó.
Silvia: Que bien se esta ahora...
Pasaron un buen rato así. Zoro pudo saber cuando Silvia se durmió porque notó el peso relajado de la muchacha en su pecho. También tenía una respiración profunda y acompasada. No tardo mucho en dormirse el también.
A la mañana siguiente se levantó el resto de la tripulación. El primero fue el cocinero como siempre. Fue a la cocina para preparar el desayuno cuando vio algo que lo sobresalto.
Sanji: No puede ser...
El Rubio vio como el peliverde abrazaba mientras dormía a Silvia. Eso lo hizo explotar. Se acercó a la escena y asesto una fortísima patada al espadachín. El golpe lanzó al muchacho y a la chica por los aires. Ambos se despertaron.
Zoro: Desgraciado!
Sanji: Maldito. Como has podido?!?
Zoro: El que?!?
Sanji: Abrazarla asi!
Silvia: Sanji! Zoro! Basta!!
La pelea era muchísimo más feroz que las otras. En esa pelea había algo más. Un conflicto que no podrían resolver de manera normal. El resto de la tripulación se acercó a ve que pasaba. Luffy y Ussop separaron a a los dos contrincantes.
Sanji: Malnacido!! Estúpido idiota!
Zoro: Pero que he hecho yo ahora!?!?
Nami: Se puede saber que pasa ahora?!? Parecéis unos críos comportandoos de esta manera! Creéis que así solucionaréis vuestros problemas sentimentales? Comportaos como adultos que sois!
Silvia: Parad por favor. BASTA YA!
Ese grito hizo que los dos pararan en seco. Miraron a la chica que se aleja a corriendo con lágrimas en los ojos. Viví fue tras ella corriendo para ver como estaba.
Luffy: Creéis que esto es normal? La habéis echo llorar. No os puedo permitir eso.
Ussop: Arregladlo como sea.
Chopper: Debéis arreglados y luego pedirle perdón.
Nami: Venga va.
Los dos se sentaron en el césped y se quedaron callados hasta que se alejaron sus compañeros.
Sanji: Porque. Porque. Porque lo has hecho?
Zoro: Porque?
Sanji: Exijo una explicación.
Zoro: Sí la quieres saber preguntártela a ti mismo.
Sanji: Porque la amo.
Zoro: Yo también la amo. No voy a dejar que un mindundi como tu le ponga un dedo encima. Somos compañeros. Pero esto es una guerra.
