Piloto

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Me encontraba en el catre a lado de la chimenea. Recuerdo que ayer me había quedado dormida con la temperatura que emanaba de ella.

Emergida en mis pensamientos no me di cuenta de que la princesa me llamaba. La señora "la comandanta" como yo le decía, a quien se encargaba de la muchedumbre del palacio me estaba llamando:

-Ve a ver que quiere la princesa mimada. De seguro ya se le ofrece comer, como ella no limpia... bla bla.- Mientras ella hablaba yo la imitaba con las manos, era el mismo discurso de todas las mañanas. Que si tenía la vida resuelta, que si no, que pobre de ella que no tiene que partirse la espalda trabajando por los capricho de esta. En fin la misma historia

Cuando me disponía a salir me llamo, de nuevo...

-Cuando acabes necesito que vayas a limpiar el establo, vayas a traer agua del pozo, le limpies a los cerdos, am....-se quedo pensando como si no se le ocurriera otra tarea (de la cual no me tenía que ocupar) que darme- y creo que ya... no espera y que traigas esta lista del mercado, lo quiero todo dentro de tres hora, ¿entendiste?

-Si señora.

Cuanto odiaba a esta mujer. Si mis padres no hubieran muerto cuando era aún mas pequeña, no habría estado pasando por esto, no los culpo. Apenas y tengo vagos recuerdos del aroma de su ropa, cuando mi mamá me decía pulguita por lo pequeña que estaba, y me acurrucaba contra su pecho hasta que me quedaba dormida; mi padre era otra cosa: el me decía borreguita, el salía a trabajar todas las mañanas antes de que me levantara, pero recuerdo que cada día el me daba un beso en la mejilla, con mucho cuidado para no despertarme. Esos son los pocos recuerdo que tengo de ellos...

No teníamos dinero pero sin embargo, éramos una familia muy feliz, ellos se amaban mucho, yo desearía encontrar una pareja que me ame igual que mi papá hacia con mi mamá.

Cuando entre a la habitación de la princesa descubrí que todo el piso estaba regado,

Como si alguien estuviera buscando algo con mucha desesperación. No había rastros de la princesa, pensé en lo peor, la raptaron. Estaba a punto de gritar a los guardias, cuando la vi entrando del pasillo en ropa interior. Mi corazón dejo de palpitar acelerado y se relajo.

-¿dónde está?

-¿dónde está qué?

- Mi vestido magenta- en el momento que lo dijo recordé que lo había mandado a la tintorería real para que lo arreglaran y lo usara en la cena de esta noche.

-Mis disculpas majestad, pero lo mande a la tintorería- le dije tratando de que no se enojara.

-oh, no te preocupes, pero avísame antes de hacer este reguero, ¿si?, por favor.

-sí majestad. ¿Se le ofrece otra cosa?

-sí, de hecho sí- lucía pensativa, como si estuviera considerando contarme o no.

La señorita Lily y yo nos conocíamos desde niñas cuando me trajeron del orfanato del reino, hacia acá, cuando murieron mis padres. Yo era dos años mayor que ella. Ella estaba a punto de cumplir 16 (una edad apropiada para comprometerse) mientras que yo acababa de cumplir 18 (edad para las solteronas). nuestras similitudes eran parecidas pero no iguales, ella tenía el cabello largo (igual que yo) pero ella lo tenía de un negro azabache, mientras que yo lo tenía de un rubio dorado, mediamos lo mismo, nuestra complexión era simétrica, pero lo que nos diferenciaba era el rostro y las labores de cada una; ella vivía como princesa y yo como sirvienta, ella gozaba de lujos (cosa que NO envidiaba en ella), pero en cambio yo solo recibía malos tratos de "la comandanta", nunca me quejaba de eso con ella. Pero éramos muy buenas amigas como el agua de limón, ella era como el azúcar, el agua nuestro entorno y yo el limón, todo se mezclaba y si se sabía cómo hacer y salía todo bien era la mezcla perfecta, ni dulce ni amargo, el balance perfecto.

Pasó alrededor de 15 minutos sin que ella hablara, cuando al fin se decidió, la note decaída, como si lo que me fuera a contar era un pecado mortal.

-Me...me-e e-ena-namore.

-¿como?- no sé si estaba eufórica por ella o shockeada por la confesión

- me enamore. Lo conocí ayer en los establos, fue.... no sé que fue, pero sentí como si levitara, como si, en un segundo fuera a caerse el mundo solo para que estuviésemos el y yo juntos, en la soledad del mundo- dio un gran suspiro- solo él y yo...

-me alegro, ¿quien más sabe, solo yo o hay alguien más?

-solo tú, por supuesto.

Nos quedamos conversando por un largo tiempo hasta que me tuve que ir por los encargos de la comandanta.

DESPUES DE UN RATO

Cuando estaba en el mercado se oía a la gente cuchicheando sobre un acontecimiento muy importante, no sé de qué se trataba, pero parecía ser solo para la realeza.

Perspectiva de Lily

Mis padres me habían llamado, si se trataba de que ellos me llamaran no podía ser algo bueno.

Me dieron el discurso de "para que me educaron", para proteger a mi pueblo... bla bla. Ya me sabía ese discurso de memoria. Pero había algo diferente esta vez como si me trataran de darme a entender algo que aun no comprendía.

-Mira hija, nos llego la invitación del baile de la luna, te habíamos hablado de él, ¿recuerdas?- Pregunto mi madre con un ligero tono de preocupación.

-Claro que recuerdo he deseado ese baile por toda mi vida- Claro antes de conocerlo- Pero que sucede con él y que tiene que ver conmigo.

Esta vez hablo mi padre:

-Ha llegado la invitación....

Me quede un momento ahí parada, procesando la información, o tratando de percibir un tono de broma en la voz de mi padre. Pero no había ninguna. No me tuvieron que explicar lo que yo ya sabía:

- Tengo que casarme con alguien que aun no conozco y no conoceré (su rostro por lo menos) en un estúpido baile...

El baile de MascarasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora