Querido tiempo, solucionador de problemas, y, paradójicamente, amigo de las oportunidades. Te prometo que no vengo a pedirte nada, ya no soy tan estúpido. Sin embargo, vengo a desprestigiarte. Quiero decirte algo que quizás te duela, seguramente porque no estarás acostumbrado a oírlo. Eres trivial en mi vida. En realidad, dudo que te ofenda, teniendo en cuenta los muchos que te rezan, para que ates los hilos de sus vidas. Me he liberado de ti. Sé que no me tienes rencor, porque no te has ido de mi vida, solo que ahora me acompañas, en vez de perseguirme.
Querido tiempo, hoy he empezado a hacer todo lo quiero, sin ponerte como excusa.
YOU ARE READING
Cartas a la vida
RandomDivididas en mañanas, tardes y noches. Diferenciadas entre fugaces momentos de brillo, y solemnes atardeceres fríos. Así enviaba mis cartas a la vida.
