Llámalo poesía, una carta o un fragmento. Sólo sé que no he dejado de pensar en él y en aquella noche donde me regalo su ser. Donde sin desnudarme le regale mi alma, donde la ausencia de palabra era un toque vibrante a mi ser. Esa noche donde sus ca...
Si hubiera sabido que sería la última vez que te vería, me hubiera quedado a tu lado. El tiempo es mágico y si pudiera volver lo haría, todo por repetir aquel momento, al único lugar donde sentí que pertenecía, después de no encajar en esta sociedad, en tus hombros encontré mi hogar y las ganas de vivir que me faltaban. Lo sabías, en aquel momento que me miraste a los ojos, sabías que estábamos destinados a ser, o por lo menos esa noche, nada fue coincidencia, así el universo lo quiso.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
No debería estar aquí, escribiendo en mi computadora, recordando esa noche... noche encantadora donde tus ojos brillaban, donde el silencio inundo mi corazón.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
El mensaje que no me atrevía a enviar. Nunca pensé que responderías con un sí a mi propuesta. Camine por las calles oscuras a altas horas de la noche solo para verte, para decirte que te quería, para tomar tu mano como aquellas veces en que aceleras mi pulso con solo un toque. Agradecí al cielo cuando te vi llegar, tenías puesto un abrigo negro, pero la verdad tu atuendo era lo de menos, tus ojos brillaban tanto, la luz de la luna se posaba en ellos y vi un universo. Ahí estaba de nuevo, esas tontas mariposas que revolotean a mil por hora, como si estuvieran en competencia por ver quien se mueve más rápido. Y ahí también se encontraba mi sonrisa nerviosa, actúe de la manera más normal posible, levantando mi mano en un gesto que parecía un HOLA, lo siento, nunca fui buena en los saludos y mucho menos en las despedidas.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Rogué por tu compañía tantas noches, y al fin que te tenía cerca de mí no sabía cómo reaccionar. Eres un peligro -pensé- estás volviéndome loca. Me ofreciste caminar, así que nos pusimos en marcha, abriéndonos paso por un callejón que nos llevó a un parque iluminado, acompañados por música -nada romántico, pero rompió un poco el hielo y me relaje un poco-. Me preguntaste que quería hacer, o dónde quería estar, no sabía que responder, nerviosa e indecisa -claro así llamaré su atención, no sé qué estaba pensando la verdad-. Observé unos columpios en la parte de atrás así que ofrecí sentarnos ahí. No había palabras, solo nos acompañaba la música de fondo, y las tímidas miradas.