Bueno, yo soy Nina.
Un día iba paseando por el bosque buscando algo de comida para mí y para mi hermano. Recogí algunos frutos que encontré y posteriormente, me dispuse a cazar algo. Ví un conejo y salí a correr detrás de él, no tarde en alcanzarlo y peguarle con palo.
Volvía a casa para cenar y lo ví... estaba ahí parado. Una silueta, pelo largo y chamuscado, era la segunda vez.
-Bueno... ¿Que tal tu nueva vida? Dijo él en un tono sarcástico.
-El señor Jeff the Killer de nuevo... Pués, no tan mal, es distinto.
-¿Quieres ir a dar un paseo?
-No es una mala idea, espera que le haga la cena a mi hermano. Puedes pasar si quieres.
Los dos entramos en casa y llamé a Chris. -Tenemos visita. Él bajó las escaleras rápidamente. -Saluda a Jeff, Chris. -Hola. Exclamó, sin miedo. A diferencia de cuando empecé a ser una nueva persona.
-Mi príncipe, me tengo que ir. Te dejo la cena hecha. ¿Vale?
-Vale Nina. Me portaré bien, lo prometo.
-Confio en tí Chris. Dije mientras cortaba al conejo y sacaba la sartén
-Jeff, ¿Podrías darme el aceite? Está ahí.
Me giré y noté a Jeff riéndose. Tenía un bote de lejía en la mano.
-No Jeff, mi hermano todavía es pequeño.
-Vale. Asumió él. -Toma el aceite.
Serví el conejo a Chris y nos fuimos.
CONTINUARÁ
