✧ O n e

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Hoy conocí a un chico. Se llamaba Rubén. Su nombre era bastante llamativo al igual que sus hermosos ojos y su desordenado, pero no por eso poco atractivo, cabello.

No creo que podamos ser amigos. Él está en el grupo de la gente genial y popular, los conocidos por todos y los que toman alcohol en las fiestas, a pesar de sus 14 años de edad. Agradezco no estar ahí.

Cuando iba caminando por el pasillo lo vi hablando con una chica, era rubia a la vez que muy guapa; creo que era su novia. Lo normal en un chico con su estatus social. Estaba a punto de pasar a su lado cuando la chica me hizo una zancadilla, haciendo que cayera al suelo. Ella se rió estrepitosamente haciendo que la gente que estaba en el pasillo se riera de la misma manera. Observé a Rubén, miraba a su al rededor, mirando de mala manera a cada una de esas personas, incluyendo a la chica rubia. 

Extendió su mano. Sus hermosos ojos se conectaron con los míos. Mi mano se posicionó encima de la suya, su mano era grande, suave, tibia; una hermosa sensación recorrió mi cuerpo. Me ayudó a levantarme, me dolía un poco la naríz, ya que caí de cara al suelo, haciendo que mi nariz sangrara. Me miró y luego miró a los chicos que se seguían riendo. Los miraba a cada uno de ellos, y cuando los ojos verdes y profundos de Rubén se posicionaban en los de la persona, esta se callaba de inmediato. Solo se seguía riendo la chica rubia, mirándome directamente. Rubén tomó de la muñeca a la chica haciendo que se callara al instante.

-Ashley, para. Que hables de la gente a sus espaldas ya es mucho para que empieces a agredir a la gente. Ahora mismo no somos nada; terminamos, Ashley.-Soltó la muñeca de la tal Ashley. Se pudieron escuchar algunas carcajadas pequeñas, ella de fue corriendo a no sé donde. Alegro que lo haya hecho. -¿y ustedes que miran? ¡Váyanse!- gritó, haciendo que todos esos chicos y chicas que estaban en el pasillo fueran a otra parte.

Su mano seguía tomando la mía, lo miré y él me miró. Pude ver como se sonrojaba lentamente para luego soltar mi mano y mirar hacia otro lado. Yo también me sonrojé.

-G-gracias por... eso. -dije, casi en un susurro.

-N-No... No es nada. -dijo rascándose la nuca para luego darme una tierna y tímida sonrisa.

-Me llamo Miguel Ángel, pero tu puedes decirme Mangel -dije, sacando un poco la vergüenza y nerviosismo en mis palabras.- Tu eres Rubén, ¿no?

-Sí, me llamo Rubén, Rubén Doblas. Un gusto-dijo brindándome una hermosa sonrisa incluyendo sus margaritas.

En ese momento sonó el timbre, sacándonos a los dos de ese hermoso y cálido momento de muchas sonrisas. No supimos como despedirnos, por lo que nos fuimos a nuestros respectivos salones.

Creo... que tengo un amigo.

✧ Prohibidos. | Rubelangel.Stories to obsess over. Discover now