Te devuelvo la sonrisa y esa noche, te devuelvo todo. Ojalá pudiera.
Tú eras lo único que yo quería, el mejor regalo.
Y la maldita verdad es que te quise demasiado. Y por eso rompimos.
Tú simplemente te apareciste sin invitación.
Las meteduras de pata que lo mandaron todo al carajo
Lo que sucede con los deseos del corazón es que tu corazón ni siquiera sabe lo que desea hasta que lo tiene enfrente
