Carta mi violador

17 0 0
                                        

A quien corresponda,
Habría puesto "querido" seguido de tu nombre, pero no quiero mentirte, no eres para nada querido. Al contrario, cuando pienso en ti entiendo el nivel de maldad que los seres humanos pueden alcanzar. Pero basta de hablar sobre ti, esta carta no se trata de ti, sino de mí.
Al principio me sentí enferma, sucia. Luego vinieron las lágrimas. Nunca había experimentado tanto pánico ni miedo como el que sentí. Esta vez cada grieta de mi cuerpo se llenó de dolor.
Ese dolor porque muy adentro estás convencida de que jamás vas a  recuperar lo que te quitó. Ese dolor que tan siquiera te deja respirar, que te consume y te hace dudar de tu existencia.
Estoy segura ni siquiera vas a ser capaz de imaginar la cantidad de noches en vela que me provocaste, ni cuántas botellas habrías llenado con mis lágrimas, ni la cantidad de veces que osaste participar en mis sueños tornándolos en pesadillas. Tu rostro tiene el descaro de llegar a mis pensamientos cada cierto tiempo, y cualquiera es capaz de notarlo en mi mirada.
Tal vez pensaste que con el tiempo lo olvidaría, tal vez nunca imaginaste que luego serías parte de cada decisión que tomaría, tal vez te sorprendería saber que me hiciste conocer lo que significa la verdadera impotencia, el verdadero miedo.
La manera más sencilla de enfrentarlo fue el bloqueo, por tu culpa tuve que borrar un momento de mi vida, por la simple razón de que no supe cómo superarlo en el momento, y me resultaba menos doloroso solo olvidarlo, y dejarte a ti, mi agresor, completamente impune.
Lo vi, ahí estaba la persona que más había querido a lo largo de estos 4 años. Aquel que ha impactado en cada decisión que he tomado. Ese ser humano que por tanto tiempo idealice fue el mismo en enseñarme lo que es el miedo real.
Me es difícil admitir que me sigue disgustando, lastimando y afectando en mi vida diaria después de pasado el tiempo.
Siempre digo que ya no estoy enojada. En cierto modo es verdad, mi enojo verdadero es hacia mi misma. Mi piel continúa en llamas, existe un odio ardiente que siento por él y hombres como él. Estos fantasmas aparecen durante el día, en las noches de insomnio, en las pesadillas. Esos terrores nocturnos que me atormentan noche tras noche.
En este momento comprendo que las personas simplemente no entienden, ni siquiera un poco, el trauma de una violación. Lo común es verlo en televisión, en las películas, pero curiosamente en la vida real negamos que sucede. Las personas que no han sobrevivido a esto, no entienden el contexto de una violación.
No entienden que yo preferiría estar muerta antes que vivir esto de nuevo. No lo digo ligeramente. Sé que no sobreviviría de nuevo a algo así si me ocurriera de nuevo. No soy capaz de explicarle esta sensación a otra persona. Tampoco entiendo que las personas entiendan esa ruptura. Nadie debería conocer este destrozo. Usualmente las personas no saben qué hacer ni que decir. Sé que no saben que decir, solo necesito un abrazo que me haga creer en algo, que me haga sentir que realmente todo va a estar bien. Deseo tanto dormir pero estoy asustada, tengo miedo a mis propios sueños. Veo su rostro cada vez que cierro los ojos. Mi familia dice que puedo llamarlos en cualquier momento, pero yo sé que no lo haré.
No entendía como se sentía una víctima de violación, hasta el día de hoy, que me identifico con su dolor, su vergüenza, incluso la culpa en sus ojos. Pero hoy comienzo a entender; al principio sentí mucha rabia, ira, frustración, miedo del "qué dirán".
Me preguntaba: ¿Cómo alguien puede hacer lo que quiera con mi cuerpo sin mi consentimiento? ¿Por qué hay gente tan malvada? ¿Por qué a mí, si me pensaba inteligente y experimentada? ¿Por qué ahora?
Me callé por miedo al qué dirán, incluso por miedo a parecer culpable. Dejé de dormir, dejé de comer pensando... solamente pensando qué hacer.
Todo esto sin mencionar el odio profundo que desarrolle contra mi propio cuerpo, contra mi propia piel. Auto Lastimarme se convirtió en mi escape, porque me sentía merecedora de esto, porque a partir de ese día me dejaron sucia, sin valor e inservible.
Hiciste que pensara que fue mi culpa, que quién debía cargar con todo el peso sobre sus hombros no eras tú. "Fue la causa pero yo tuve la culpa" es una frase que pasa y repasa mi mente. Lograste hacer que quisiera desprenderme de mi sucio cuerpo y dejarlo abandonado.
Yo quiero dejarte en claro que en realidad jamás lograste tocar absolutamente nada mío, tú no tocaste mi corazón, tú no tocaste mi alma, tú no tocaste mi ser, tú ni siquiera tocaste mi cuerpo, porque para hacerlo, mi corazón, mi alma, mi ser y mi cuerpo debieron habértelo permitido. Y tú, jamás lo merecerías ni lo merecerás.
Llegué a contemplar irme de mi hogar, del país o incluso suicidarme como una salida, planear algo para que sufrieras lo mismo que yo. Pero algo me iluminó y llegué a una conclusión: Yo no tuve el control de lo que pasó porque tú decidiste mi destino ese día, ¡pero a partir de hoy decido yo!
Decido no hacerte lo mismo, no porque no lo merezcas, sino porque entonces me convertiría en alguien igual a vos y somos muy diferentes.
No te voy a mentir, la idea del suicidio viaja por mi cabeza a diario, pero dispongo toda mi energía en NO hacerlo, porque entonces no solucionaría nada y por el contrario creerías que lograste tu objetivo, que me destruiste, y no quiero vivir con miedo porque entonces te daría el poder sobre mí que, hoy he decidido, no volverás a tener.
No me vas a chantajear con mostrar fotos de mi cuerpo desnudo porque eso hablaría más de vos y de tu bajeza que de mí.
Cuando pienso en ti, realmente la tristeza aborda mi cuerpo, siento pena... pena por ti. No entiendo cómo puedes vivir día a día sabiendo todo lo que le hiciste a otro ser humano, no sé aún cómo has logrado levantarte cada mañana, o como fuiste capaz de transgredir mi cuerpo y mi vida de la manera en qué lo hiciste. De verdad no sé cómo alguien puede vivir con eso.
No voy a culpar a tu niñez, ni a tu familia, mucho menos a tu contexto... No existen excusas, ni mucho justificación... lo que vivimos no nos hace, nos influye sí... pero no nos hace.
Pero esta no es una carta de odio, he decidido que yo no hablo el mismo idioma que tú, ese de irrespeto, de rencor o de resentimiento social.
He decidido luchar para que otras mujeres no pasen por lo mismo.
He decidido romper el silencio porque sé que no estoy sola. Detrás de mí hay familia, vecinos, amigos, compañeros.
Soy parte de una comunidad que ya está cansada de tanto abuso. Y quiero que sepas que precisamente eso pesa más que tu violencia, tu poder o tus millones.
Poco a poco vuelvo a mi lucha. No he llegado por completo a ese sitio. Ansío el día en que no me sienta insegura al salir a la calle, mis amigos seguirán saliendo a trabajar, a estudiar, a divertirse como lo que son, jóvenes de tan solo 24 años, con todas esas ganas de devorarse al mundo.
Hoy no estoy lista para nada de esto, pero ni ese acto cobarde ni chantajes o amenazas lograrán que yo me rinda por cambiar todo esto que me carcome por dentro.
Tú, mi violador, porque eso es lo que sos, no has mostrado ninguna debilidad mía. Al contrario: He decidido sacar lo mejor de mí, mi lado fuerte y con ello despertaste solidaridad en la gente que me rodea. Porque hoy todos sabemos que esto le puede suceder a cualquiera.
Quiero decirte que, sin importar mi destino, mientras tú estés sentado leyendo esto, yo recupero el control de mi vida junto con mis sueños y los de mi familia. Hoy decido darle voz a muchas mujeres que han callado actos tan cobardes como este. En realidad quizá esta carta es para ellas, para que sepan que no están solas y no tienen porque luchar con un acto así en silencio cuando habemos muchas o muchos, que estamos dispuestas o dispuestos, a apoyarlas en su lucha.
Una cosa he aprendido: Las cosas pasan, no porque las merezcamos o no, sino que simplemente pasan. Podemos no tener total control en lo que sucede, pero si estoy convencida de que yo decido si quedarme en el suelo como una víctima a merced de alguien más o si me levanto y lucho para que eso cambie.
Le agradezco a la vida porque a pesar de todo mi inocencia está intacta y creo fervientemente que somos más la gente buena.
Cada noche en vela, cada recuerdo de madrugada, cada regresión durante un día cotidiano, recuerden por favor que no están solos o solas y permítanme ser su voz a través de este grito de reclamo que tiene la forma de una simple carta...

El silencio te enfermaOpowiadania do pokochania. Odkryj je teraz