Estaba más que dormida, soñaba con alguna tontería cuando...
-Alice!! -grito mi madre.
Seguí durmiendo, lo tomé como si fuera parte del sueño.
-Alice!! - volvió a gritar.
Levanté la cabeza de la almohada y grité
-Estoy despierta, estoy despierta... tranquila jo.
-Venga, que vas a llegar tarde a clase y se te enfría el desayuno
Me levanté, me quedé un momento mirando un zapato y busqué algo para vestir, para que os hagáis una idea me puse un vestido rojo (vino) con unos zapatos de tacón negro y bajé.
-Buenos días dormilona -Dijo mi madre sonriente.
-Buenos días mamá - le besé la mejilla.
No tenía ganas de que el profesor de química me volviera a echar la bronca así que desayune rápida y me marché a clase. Las primeras tres horas me pasaron extrañamente lentas hasta el recreo.
Salí al pasillo a esperar a mi mejor amiga, no daba llegado... a veces puede llegar a ser muy tardona. Bajé a la cafetería y pedí dos cafés con leche y dos cruasanes.
-Ay, Ali estás aquí -Me abrazó. Siento haber tardado tanto pero estaba terminando un exámen y puf
-No pasa nada boba toma -le di el café. Vamos a dar una vuelta?
-Claro, vamos.
Dimos toda la vuelta al instituto hasta llegar a la pista de fútbol.
Nos sentamos en las gradas y miramos cómo jugaban tanto los más grandes como los más pequeños.
-Ali, te das cuenta como te está mirando aquel chico? -Lo señaló con la cabeza.
-No, Albi no me había dado ni cuenta - reí.
Miré al chico, era muy mono tenía el pelo castaño casi tirando a rubio, ojos grandes, labios carnosos, algunos piercings... tendría alrededor de 24 años.
Sonreí como una tonta en cuanto su mirada se juntó con la mía, ambos nos miramos y sonreímos.
-Ali -rió. Cortate anda.
-Que mono es, no?
-Si, está en ciclos ha venido este año
El y sus amigos se acercaron a nosotras y se sentaron casi a nuestro lado. Me entró la risa floja, y me atraganté con el café, pero seguía riendome como una foca retrasada.
-Hola, soy Saúl - dijo con una gran sonrisa.
-Hola, yo soy Alice y ella Alba - sonreí.
Al mirarlo de cerca pude fijarme en sus ojos, eran unos de los ojos mas bonitos que había visto, una castaño avellana precioso, muy claro. También me fijé en que llevaba una barba de dos días que le daba ese toque macarra que tenía.
-Oye, me gusta tu septum -reí. Te queda muy bien.
-Muchas gracias, no suelen decirme eso
- No las des, hay gente muy gilipollas pero tú ni caso que no saben lo que dicen
Miré sus brazos y me fijé más en sus tatuajes, me quedé verdaderamente embobada al verlo....
