Un 24 de Diciembre del 2017, era las 1:32 de la madrugada, estaba borracha, estaba bailando de lado a lado con una botella de Vodka en mi mano, tomando tragos cada 10 segundos, viendo todo de forma borrosa y la música extasiando mis oídos, estaba en una disco lejana a mi casa, había salido con un chico del cual no sabía el paradero justo ahora, tampoco me importaba, tenía algo de dinero en mi bolso, se había corrido mi perfecto maquillaje, el lápiz bajaba en forma de lìquido por mi cara a causa de todo el sudor, mi vestido negro brillante estaba descompuesto y mis zapatos casi desprendidos, estaba cansada y satisfecha y quería irme ya.
Llamé a un taxi porque como dije antes, el chico había desaparecido o había desaparecido yo, siempre sucede, esperé unos minutos hasta que el auto amarillo se estacionó frente a la gran casa y subí en él, me preguntó a dónde iba y emprendió su camino. Al llegar a casa, con la vista nublada saqué las llaves y abrí la puerta silenciosamente para no despertar a las personas con las que vivía, subí las escaleras hasta mi habitación e hice lo mismo con la puerta de ésta, tiré mi bolso a un lado, me tumbé en la cama y caí en un profundo sueño.
6:30 A.M.
El estruendoso sonido de la alarma consiguió despertarme, era lunes en la mañana y tenía que ir a la maldita cárcel o como las personas ordinales le llaman "escuela".
Rasqué mi cabeza y me dirigí al baño, me miré al espejo, estaba destruida, mi cara era un desastre y mi pelo por igual, aùn llevaba la ropa de el día anterior —¿de verdad iba a ir así a la escuela?
Maldije en mis interiores, me despojé de todo y me adentré en la ducha, limpié todas la malesas y salí envuelta en una toalla, sequé mi pelo y luego lo peiné en una cola alta, me puse una remesa y un chaleco, unos vaqueros ajustados y mis converse negras favoritas. Fuera de alguna fiesta o desmadre soy una chica común, uso ropa común y ni siquiera me maquillo tanto, sólo me sombreo los ojos y me pinto los labios de un rojo no muy fuerte pero notable, veo una que otra revista de modas y en los recesos me oculto para fumar un cigarro.
7:15
Ya era hora de irse al infierno, la escuela estaba sólo a algunos kilómetros y siempre camino de ida y vuelta, ya quiero un auto pero tendría que trabajar para ello, sueño con un auto pequeño, convertible, negro o rojo donde pueda irme de peda todas las noches y no tener que llamar un taxi siempre, creo que la compañía de taxis se mantiene sólo conmigo.
10 minutos más tarde llegué a la grande escuela en la que estudiaba, estaba caminando por los pasillos muy tranquilamente directo a mi casillero cuando alguien oscureció mi día, unas manos pequeñas y cálidas estaban sobre mis ojos obstruyendo mi vista y mi paso.
—¿Qué demo...?. —dije forcejeando
—Adivina quien soy y te soltaré.
—¡Alison. Suéltame, maldita sea!
—¿Cómo es que siempre sabes?
—Eres la única que me hace esto casi todas las mañanas. —bufé
—¡Y tú siempre adivinas! Tendré que ingeniar otra cosa.
Alison
Alison ha sido mi mejor amiga desde la primaria, nos conocimos porque nos gustaba el mismo chico pero descubrimos que a él le gustaba otra niña así que decidimos unir fuerzas para destruirlos a ambos y desde entonces no hemos dejado de hablar y estar juntas, hemos sido terribles influencias la una para la otra pero yo más, ya que ella es buena en la escuela y en casa, me acompaña a las fiestas pero se mantiene sobria para cuidarme porque conoce mis debilidades, una de ellas es el alcohol, amo el alcohol. Alison es una morena hermosa, tiene pelo largo y rizado, un poco más abajo de los hombros, tiene un cuerpo perfecto y una sonrisa perfecta, el sueño de todos pero era muy complicada.
Sin embargo yo, tengo el pelo castaño, lacio y largo, me llega hasta la mitad de la espalda, ojos grandes color avellana, un cuerpo no muy voluptuoso pero definido, soy delgada con algunos atributos pero aún así, tengo la mejor autoestima del universo.
Al cabo de unas aburridas horas de clases ya era receso, me dirigí al comedor lleno de personas, tomé una hamburguesa, papas, una manzana y un jugo de naranja, extraña combinación, ya sé. Me dirigí a la mesa en donde nós solía sentarme con Alison y ella ya estaba allí comiendo su ensalada y jugo sin azúcar, no entendía como podía seguir viva alimentándose con eso.
—Oíste del nuevo ¿no?. —me dijo ella en voz baja
—No ¿hay un chico nuevo, de qué grado?
—Último año, dicen que es muy guapo, no lo sé, no lo he visto pero habrá de ser verdad
—Si es así ya sabes que haremos. —le guiñé el ojo y ella rió.
Alison y yo tenemos la costumbre de que cuando llega un chico nuevo y obviamente si es guapo, iniciamos un protocolo donde apostamos nuestras cosas y así para que una de las dos logre captar su atención, conquistarlo para luego dejarlo, sí, es cruel pero era nuestra manera de divertirnos.
Al terminar la escuela me despedí de Alison y empecé a caminar a casa, al llegar, como siempre, estaba vacía, subí a mi habitación y tiré el bolso a un lado, tomé mi teléfono y me tiré en la cama a revisar mis mensajes y hablarle a algún chico para que me diera las respuestas de la tarea ya que yo nunca la hacía y nunca la entendía.
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MARGO
Romance"el amor es una basura" era su frase favorita y cuando más se lo creyó con más fuerzas el mundo le demostró lo contrario. "te amo" para ella la palabra más estúpida hasta que tuvo que exigirse a sí misma no decirlo. "no necesito de nadie" decía has...
