Hoy, lunes 15 de septiembre es mi primer día de clases de segundo de bachillerato y la verdad que estoy un poco nerviosa.
Nerviosa no por empezar un año nuevo, sino porque es en un maldito instituto nuevo. Sí, amigos, me acabo de mudar a una nueva ciudad donde no conozco nada ni nadie y todo gracias a mi querida madre y su horrible obsesión por el trabajo.
Mi madre es dueña de una empresa de automóviles y, según ella, necesitaban una nueva sede para ampliar la visión de la empresa... bla bla bla. Una voz chillona interrumpe mis pensamientos...
-¡Elena! Vas a llegar tarde a tu primer día de instituto y eso dará una muy mala impresión tienes qu... ¿¡Pero todavía estás en la cama!? Vamos, rápido, sólo faltan dos horas para que tengas que irte.
-Ya voy mamá- Sí, mi madre es una obsesa del control, lo sé.
Me levanto de la cama y entro al baño donde me doy una ducha caliente, me peino y me lavo los dientes. Abro las puertas de mi armario y cojo lo primero que veo: unos jeans y una camiseta ajustada negra, me calzo mis converse blancas y me maquillo un poco: eyeliner y rímel y lista.
Bajo las escaleras y cuando llego a la cocina Mary, el ama de llaves, tiene preparado mi desayuno favorito el que consiste en tostadas con mermelada, fruta y zumo natural. Como mi delicioso desayuno y preparo mi mochila para irme. Mary me grita desde la cocina
-Elena, coge una chaqueta, hace frío en la calle.
-Sí, señora- bromeo.
-Tu madre me ha dicho que te avise que no llegará hasta el domingo, viaje de negocios.
-Como no- me río irónicamente.
-Sabes que tu madre no lo hace porque quiere, es su deber- me regaña.
-Lo sé Mary, en realidad ya no me importa.
-Pero debes compren...- la dejo con la palabra en la boca.
Cierro la puerta y antes de que Mary pueda salir a la calle, comienzo mi camino para ir al instituto. No quería hablar sobre mi madre, era un tema muy delicado para mí.
Ella nunca estuvo cuando la necesité, cuando yo era pequeña, nunca vino a mis cumpleaños, en Navidad nunca estaba... Mary siempre se encargó de mí y por eso yo la consideraba como una madre.
Cuando me dí cuenta ya estaba en la puerta del instituto, era muy grande, de color blanco y azul, parecía un poco una cárcel pero no estaba mal. Se parecía a mi anterior instituto y eso me daba un poco de seguridad.
Al mirar a mi alrededor, me dí cuenta que todo el mundo me estaba mirando, ¿por qué me miraban?
Pero cuando me percaté de la situación, entendí que no me miraban a mí sino detrás de mí. Temerosa me dí la vuelta lentamente y allí se encontraba, un chico moreno, de ojos marrones con el pelo despeinado y una mirada intensa. Me estaba mirando fijamente y yo no sabía qué hacer, estaba nerviosa, me sudaban las palmas de la manos y sólo podía escuchar los descontrolados latidos de mi corazón en mi cabeza. Era un chico. Un chico muy guapo. Pero, ¿que hacía mirándome?
En mi cabeza habían pasado tres segundos pero en realidad me había quedado mirándole más de un minuto porque el chico me estaba mirando raro.
-¿Quién eres?- me preguntó mirándome a los ojos.-Nunca te había visto por aquí-.
-¿Quién eres tú?-¿porqué le pregunté eso? Soy patética. El chico se ríe y menea la cabeza.
-Soy el chico más guapo que has visto en tu vida- sonríe arrogantemente.
Yo sólo le miro mal y me doy la vuelta para dirigirme al interior del vestíbulo. Pero cuando voy a dar un paso escucho de nuevo su voz
-Ei- me llamó. -No te lo tomes a mal preciosa pero tu mirada te ha delatado-.
Mis mejillas se encendieron y todo el mundo comenzó a reírse. Estúpido chico sin nombre-pensé-.
Me dirigí rápidamente al interior del instituto para ahorrarme algo de vergüenza si es que podía. Esa había sido la experiencia más vergonzosa de mi vida. Mi primer día de clase y ya había fracasado socialmente. Bueno da igual, la verdad que "ser popular" no me importaba en lo más mínimo.
Fui a secretaría para recoger mi horario y empezar con mi primera clase: matemáticas. Que asco, yo odiaba esa asignatura pero para mi mala suerte debía ir a una odiosa clase de matemáticas en una sala al otro lado del edificio en menos de tres minutos. Corrí todo lo que pude para llegar y al final llegué a tiempo. Menos mal.
La mañana transcurrió como un día cualquiera, ya era la hora de salir y tenía muchas ganas de llegar a casa, taparme con una mantita y empezar la quinta temporada de The Vampire Diaries. Pero mis pensamientos fueron interrumpidos por una odiosa y conocida voz
-¿A dónde vas tan rápido, mirona?-
Lo escudriñé con la mirada -¿Y a ti qué te importa imbécil?- Ya estaba empezando a cabrearme.
-Guau pero que agresiva estás mirona- se río.
-¿Qué problema tienes? ¿Por qué no me dejas en paz?
-Es mi trabajo hacerle la vida imposible a los novatos cariño.
-Eres un idiota.- me iba a dar algo, ¿pero qué había hecho yo para merecer esto,dios mío?
-Pronto lamentarás haberme llamado así, mirona.
Creo que me he metido en un lío.
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How do you have fun?
RomanceElena era una chica con carácter. Nadie le había llevado la contraria nunca... hasta que le conoció. Chris siempre conseguía lo que quería, fuera lo que fuera. En esta historia de mentiras, verdades, amor y traición conoceremos los más oscuros secre...
