Sin Conexión

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Vivimos en una era donde todo lo que hacemos es medible, cuantificable es empaquetado y reutilizado, cuanto gasto, donde y cuando lo hago, cuáles son mis gustos y todo esto forma patrones, esos patrones se vuelven parte de mi vida “digital” de mi esencia transformada en metadatos que son medidos para ofrecerme lo que necesito o quiero y cuando puedo acceder a ello. Visto desde una óptica más filosófica… somos seres que vivimos nuestro día a día de tal manera que nos sentimos cómodos, cuando algo rompe estos patrones de conducta nuestro cerebro primitivo nos da una voz de alerta y tratamos por todos los medios de volver a esa calma que nos da lo conocido, por ejemplo, cuando una pareja se rompe, una o ambas partes buscan reemplazar al ser amado que se fue, cuando no lo logran buscar compensar la variable con algo que les dé cierto control o la ilusión del control perdido, “variable”…   
Que es la variable, sé que existe un concepto matemático para definirla, pero para poder entenderla debemos asumir que los “patrones” que rigen nuestra vida son claros. La gran mayoría de las personas viven una vida esquematizada, regida por patrones que ellos han formado o adquirido, sienten que los definen, yo por ejemplo nunca llego tarde a ninguna parte, otros siempre leen el diario de atrás para adelante, tienen una “rutina” desde levantarse hasta donde toman la locomoción para llegar a sus trabajos, un café donde mismo todos los días y eso es lo que los define, o eso es lo que creen porque les da control.        
Bueno hoy yo seguí mi rutina, la de nunca llegar tarde a ningún lado, pero algo paso que cambio todo, olvide mi teléfono, no alcance la micro que tomo cada día para llegar a mi trabajo, tendré que esperar 30 minutos más, parece gracioso, mi jefe me dirá tiene que anticiparse a estos imprevistos, lo gracioso es que siempre lo hago, y hoy me falló.           
Tuve que sentarme en un paradero y esperar, y aquí está mi variable, conocí a dos señoras que muy animadas se contaban lo tediosas y poco aventureras que eran sus vidas, pero una de ellas conto una historia de alguien a quien conocía su nieta, no se quien, compañera de universidad o de trabajo, no importa, pero me dio mucho en que pensar, y son casi las dos de la mañana y no puedo dormir sin contarle a alguien tan maravillosa e inspiradora historia.
Le he titulado “el teléfono inteligente”, en honor a mi propio teléfono que me dio la oportunidad de oír esta historia. No conozco el nombre de nuestra protagonista así que decidí llamarla Carolina, no sé si trabaja o estudia, en realidad no sé nada de ella, lo que si se es que perdió su teléfono, en el peor día, debía recibir una llamada muy importante y su teléfono se cayó al agua solo pudo salvar su chip, el cual tenía su número.
Trato de imaginar la acción; esta carolina frente a un teléfono mojado esperando una llamada, mi primera reacción es ¿de dónde saco otro aparato para ponerle mi chip? Según el relato de esta señora carolina se encontraba en casa de su madre y lo único que pudo hacer fue buscar un viejo aparato celular, si esos ladrillos que solo tenían una pantalla verde y no eran Smart.
Cuando Carolina salió de casa de madre con un teléfono sin internet, por ende, sin redes sociales, sin música o acceso a ella, parece algo ridículo, que eso pueda cambiar tu vida o modificar tu rutina, pero fue eso lo que hizo este teléfono fuera de uso por carolina darle la oportunidad de cambiar la visión del mundo que la rodeaba.
Cuando paso la primera impresión de caminar sin mirar una pantalla o responder un WhatsApp, comenzó a ver que su ciudad tenia vida fuera de las redes sociales, que aquella publicación que alguien hiciera denunciando el mal estado de las calles era real, ella caminaba todos los días por allí y aunque le dio un me gusta a aquella publicación nunca había observado que esto si causaba problemas a la gente, ya que al caminar por esas mismas calles vio como una abuelita apenas podía caminar por las veredas en mal estado con su carrito de feria, Carolina de apoco empezó a ver…
Al correr de las horas trato de seguir su rutina diaria, pero algo era diferente, el café no era lo que ella quería cuando lo probó, ¿Qué pasaría por su mente?
Creo que entre tanta información que nos conecta con nuestros gustos y como nos movemos en masas por la ciudad, carolina noto que no quería ser conducida por la publicidad en redes sociales o los tips que habitualmente llegaban a su teléfono de donde convenía almorzar hoy o donde estaba el mejor café, así que decidió experimentar la ciudad, hacer su vida normal, pero decidir sola sin tips o rutinas que era lo que ella realmente quería.
Al llegar la noche con toda esta “nueva experiencia” se olvidó hasta de su llamada importante que nunca llego, y en realidad no era tan importante, quizás una cita con el médico o algo así. Había algo diferente en ella, algo en su mente se había despejado. Cuando volvió a casa con su madre, se dio cuenta de que había vivido un día sin teléfono o más bien con un teléfono que era eso solo un teléfono y que había podido ver que el mundo se divertía contándole a su madre como era posible que dos o tres personas estuvieran juntas en una mesa almorzando y no compartieran, ya que solo estaban con su teléfono, y se reconoció en cada una de ellas pero además se dio cuenta que su vida no era esa rutina y tips que la daban según los datos que alguien recolecto, hay tanto por hacer y conocer que lo único peligroso que nos rodea es no decidir que queremos, nos hemos convertido en una constante de datos y flujo de información media y cuantificable, cuando en realidad deberíamos ser la variable en este mundo, ser nosotros mismos.
¿estás seguro de quien eres, o de lo que quieres?
Apaga el celular, te darás cuenta de que la vida está pasando…. Ahora….                    

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⏰ Ultimo aggiornamento: Oct 21, 2017 ⏰

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