Los fuertes crujidos de la madera se escuchaban junto a los gritos de Alydan y Soneder que cayeron por varios minutos hasta que se desplomaron en el piso.
<< ¿Dónde estamos?>>fue lo primero que pasó por la mente de los dos.
Alydan tomó el medallón en manos para iluminar un poco y poder ver mejor el lugar en donde se encontraban; había mucha paja, ramas y algunos huesos, ¡estaban justo al medio de un enorme nido! Con los pelos parados por el miedo se miraron el uno al otro y en silencio gritaron con ojos exageradamente abiertos.
Parecía no haber nadie en casa, así que sería muy buena idea salir de allí lo más pronto que sus piernas pudiesen moverlos, antes de que el propietario regresara. Alydan imaginó, debido al tamaño del nido, un monstruo inmenso que de seguro él no quería conocer. Mientras sentía su estómago apretar de miedo, registró el lugar para certificarse de que estaban solos.
<<Quizás al envés de un monstruo, este lugar es el nido de una gigantesca serpiente>> <<¡Eww!>> Justo con ese pensamiento Alydan sintió algo rozar su piel y empezar a circundar su cuello, <<¡la serpiente!>>, la desesperación fue tanta que él soltó el medallón. Sin embargo en seguida, buscando controlarse, movió la cabeza despacio y se esforzó en detener su imaginación y pensar con claridad. No era una enorme serpiente que lo envolvía, era Soneder que lo abrazaba, lloriqueando como un bebé asustado.
-Discúlpame hermano, es mi culpa que estemos metidos en este lio –Soneder temblaba como si estuviera desnudo en el hielo.
De repente, algo resonó en medio de los huesos que estaba a la derecha de los niños y los dos se paralizaron. Por unos segundos que parecieron eternos, mantuvieron sus ojos fijos en la paja que se movía en el suelo. Con angustia y la respiración entrecortada, se quedaron esperando asustados lo que estaba por salir de allí.
<< ¡Podría ser el nido de una serpiente! >> volvió a pensar, cuando de repente emergió del medio de la paja un asustador... Alydan lo miró desconcertado...
Un pequeño ratón se paró en sus patas traseras y también asustado les quedó mirando para averiguar la amenaza que representaban. Al fin se bajó en sus cuatro patas y salió corriendo. << ¡¿Un ratoncito?!>>, Alydan respiró aliviado <<menos mal>>.
-¡Ahora sí tengo miedo! -Soneder gimió y con voz temblorosa volvió a lloriquear.
-Está bien, no te preocupes tanto –le dijo Alydan que con ojos saltones sacó lentamente la mirada del lugar por donde había desparecido el ratón y girando la cabeza miró desconfiado a la salida, calculando mentalmente cuanto llevarían para llegar allá-, ya sé que eres testarudo. Pero, hay algo que te puede ayudar a no tener miedo de lo que estamos pasando y tampoco de lo que podamos encontrar en el camino.
-¿Sí?
-Sí, seguro hay algo que es mucho más terrible que cualquier cosa que podamos encontrar, o que nos pueda encontrar a nosotros –Alydan miró a Soneder y se forzó a abrir una sonrisa que le salió algo insegura-. Sólo de pensar... ¡Uy! eso sí que realmente me asusta –sintió escalofríos al pensar que inevitablemente tendrían que pasar por ello en algún momento para salir con vida de esta enredada. Por fin se dio cuenta que lo peor aún estaría por venir... Por lo que se paró despacio y movió la cabeza invitando a Soneder a que hiciera lo mismo.
-¿Y qué es? –le preguntó Soneder interesado mientras también se paraba hasta ponerse a la altura de Alydan.
-Lo que realmente me asusta es cuando mamá nos encuentre. ¡Entonces sé que estaremos en verdadero peligro!
-Es cierto -Soneder sonrió asustado moviendo la cabeza para abajo y arriba como se fuera una marioneta, después se tranquilizó y chupando la nariz sacó la paja que tenía pegada a su ropa.
Alydan, más decidido volvió a tomar el medallón en manos para iluminar el camino. Ahora él tomaría la delantera. Al fin los dos pegados uno al otro, muy lentamente y sin hacer ruido, fueron caminando hacia la salida.
Afuera, otra vez la mata cerrada pareció contenerlos. De pronto la selva ya no era tan emocionante cuanto antes, más bien les pareció un lugar asustador e inhóspito. Y para empeorar ya estaba oscureciendo...
Ni siquiera los animales los alentaban, de hecho los sonidos que estaban en todo su alrededor asustaban a los dos. De un lado los papagayos gritaban, de otro reptiles corrían rápidamente por doquier, a veces eran murciélagos que volaban por encima de ellos, y lo más aterrador eran los rugidos de los feroces felinos que seguro rondaban por allí.
La noche caía sin retorno. Alydan sabía que deberían buscar un lugar para refugiarse.
Después de caminar entre los árboles por un rato, los niños se encontraron con una pequeña colina. Alydan la miró con un poco más de ánimo; en su parte más alta había un árbol cuyas raíces se erguían del suelo, pareciendo pararse mágicamente a cima de todo lo demás, como una atalaya en medio de la selva. De sus ramas pendían delicadas lianas que se balanceaban con el aire. Su tronco estaba hueco y poseía una gran abertura en el medio.
Alydan supo que deberían refugiarse allí. Usó el amuleto y se esforzó en un encantamiento para protegerlos durante la noche. Cerró sus ojos y aunque él no sabía si resultaría se concentró buscando lo que le indicaba su corazón.
Con el índice derecho apuntando hacia arriba formó una circunferencia en el aire, mientras con la otra sostenía el medallón. Una tenue luz bajó y envolvió el lugar formando un campo invisible que los aisló de la selva, no permitiendo que fueran atacados ni detectados por nadie.
¡Él supo que de alguna manera estarían bien! al menos durante la noche dormirían tranquilos
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Amuleto de Luz y La Placa del Saber
FantasyDos jóvenes hermanos se embarcan en la búsqueda del antiguo artefacto conocido como "La Placa del Saber". Empezando así una aventura llena de magia y peligros, en un mundo de exuberante y a la vez sombría naturaleza.
