—Oye —le grito. Le miraba con furia, bien podría decir que con odio. El pelinaranja giro, encontrándose con un par de ojos obscuros que lo petrificaron.
Fuera de la mirada aterradora que el pequeño castaño le dedicaba, el sentía que la persona frente a el era rodeada de flores y luces destellantés, todo era un espectáculo que lo cegaba.
El pequeño chico se acerco ante la atenta mirada del chico de cabellos naranjas y se detuvo frente a el, antes de agacharse y recoger quien sabe que del piso.
Cuando volvió a incorporarse, aun con la mirada del alto encima, sostenía en sus manos un cuadernillo azul algo desgastado. Lo movía frente a el como si estuviese revisando que estuviera bien y, cuando finalmente termino la inspección, volvió a darle una mirada al alto entré el odio y el simple disgusto.
—¿Acaso estas ciego? —pregunto el castaño. Su tono de voz fue tan fuerte que incluso saco a Sehun de su trance. El pelinaraja se disculpo inclinado la cabeza, aunque realmente no sabia porque debía disculparse. El estaba caminando, tan distraído que no noto cuando lanzo al castaño al suelo y piso el cuaderno azul.
Y esa era la razón por la cual el pequeño castaño lo observaba queriéndole sacar los intestinos.
El lo había tirado y había pisado su preciado cuaderno azul.
—Ten mas cuidado. —dijo, antes de darse media vuelta y continuar su camino. Sehun solo pudo quedarse estático viendo la pequeña figura alejarse y desaparecer entre la gente.
Después, cuando ya no lo vio mas, dio media vuelta siguió su camino. Alejándose del punto de encuentro. Separando nuevamente sus vidas.
...
Tres meses habían pasado desde que visitó a su tío en Busán y el viejo amargado seguía molestándolo por no haber limpiado la mancha de café que derramo en la alfombra.
Estaba harto de escucharlo hablar por horas sobre su costosa alfombra que compro cuando visito Escocia. Pero no era lo suficientemente irrespetuoso como para decirle que se calle o colgarle. Después de todo era prácticamente la única familia que le quedaba.
Y también estaba el pequeño castaño con el que se había cruzado durante su viaje. No había logrado sacárselo de la cabeza e incluso lo veía en sueños.
Sentía que se estaba volviendo loco.
Dejó su taza vacía en el fregadero y caminó hasta su habitación. Observo con fastidio el desastre dentro de esta y anotó en su lista mental el limpiarla después. Pero después, en ese momento solo quería dormir.
Así que se tiro a la cama y se dejo llevar por el sueño.
A la mañana siguiente despertó por el estruendoso timbre.
Se levantó refunfuñando y camino a la puerta. Al llegar, frunció el ceño cuando vio a su amigo Chanyeol a través de la pantalla. Sin pensarlo mucho le abrió la reja y le dejo la puerta abierta para que entrara.
—¡Dios! Deberías mudarte al primer piso, —se quejo Chanyeol al entrar. Entro a la cocina y regreso segundos después con 2 latas de cerveza. Se sentó a su lado en el sofá y le entrego una. —o conseguir que pongan un elevador. Es una tortura subir tantas escaleras. —Sehun entorno los ojos y abrió la lata, ignorando las quejas de su amigo y dedicándose a disfrutar de su cerveza.
—¿Que haces aquí? —le cuestiono cuando encendió la televisión. El de cabello rosa se encogió de hombros y bebió de la lata.
—Mis tíos vendrán de visita y mis padres están muy apurados arreglando todo porque Baekhyun vendrá con ellos. Es estresante.—explicó.
—¿Baekhyun? —pregunto Sehun con la vista pegada en la pantalla.
—Mi primó.
—Hmm.
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Only you. -SEBAEK -Two shot.
Fanfiction"La vida puede ser tan corta como larga. Tan corta como un segundo. O tan larga como una eternidad." -L. Sehun es distraído. Camina por la vida sin prestar atención a prácticamente nada. Baekhyun es un chico alegre y extrovertido, un poco extraño...
