Hola, me llamo Casandra y vivo en un centro de atención psiquiátrica con mi madre, que trabaja aquí. Las habitaciones son muy extrañas, no tienen muebles ni ningún otro objeto con el que puedas herir a alguien, incluyéndote a tí mismo. Son pequeñas e impersonales,con ventanas atestadas de barrotes. Al menos a mí me dejaban tener mis peluches, eso le da un toque de calidez a la estancia, y me entretiene cuando estoy aburrida.
Y allí estaba yo el día que le ví por vez primera, el día que me robó mi pequeño cuarto, mi refugio, mi vida tal como la había vivido hasta entonces. Y desde el primer día que le ví, han pasado otros tantos, siempre igual de inquietantes hasta aquella ocasión.
Esa noche, la lluvia caía implacable y el viento resonaba en mis oídos mientras trataba de dormir. Pero era en vano, ya que, los truenos y el aullido de los lobos dificultaban demasiado mi tarea.
Ya casi había logrado mi objetivo cuando, de repente, oí crujir el suelo detrás de mí, me giré, y un desasosiego inmenso me invadió cuando volvimos a cruzar nuestras miradas, aquellas miradas, que cuando se encontraban, provocaban terribles consecuencias. Y es que sí, desde entonces, una trabajadora habia sido envenenada, el bosque quemado y, mi madre, agrwdida. Todo ello ante mis ojos.
Volví a posar la vista en aquella figura que tan bien conocía. Era yo. Pero no era yo. Mi doble me miraba con una sonrisa malvada dibujada en su rostro, porque eso es lo que era, mi doble malvado. Ahí supe, que todo había acabado, que mi vida no volvería a ser la misma, que me lo había robado todo.
De repente, me empujó. Yo caí sobre la cama y ella, aprovechó su oportunidad para escapar. Pero yo no iba a darme por vencida tan fácilmente. Eché a correr con la intención de seguirle y se adentró en el bosque amteriormente devastado, con la intención de escabullirse entre la maleza que sobrevivió al incendio.
Le seguí hasta un pequeño claro donde se paró sabiendo que no iba a poder huir a menos que yo le dejara.
-¿Te crees muy lista verdad? Pues no sabes nada. Tú y tus seres queridos sufriréis lo indecible si no me dejas marchar.
-¿Y que pasará?¿quién eres?¿Por qué apareciste? ¿Por qué huyes de mí?¿Qué es lo que no sé, lo que no me estás contando?-le grité. Y susurré exhausta la pregunta que estaba rondando mi mente desde el día que le conocí- ¿Qué quieres de mí?
-Demasiadas preguntas. Solo recuerda, ''no todo es lo que parece ser".
Y, de repente, lo ví claro, no podía dejarle ir. Siempre volvería para perjudicarme, iría a por mí, a por mi madre. Debía acanar con ella.
Cogí una piedra y fuí a por en su direccion, pero agarró mi cabello y sumergió mi cabeza en el agua impidiendo que pudiera respirar. Cuando logré zafarme de su agarre ví cómo reflejaba entre la hierba un cristal afilado. Lo cogí y, sin pensarlo dos veces, me abalancé sobre ella y se lo clavé en el abdomen.
De repente, sentí una punzada de dolor y caí al suelo. Mi doble había desaparecido, pero en el mismo lugar en el que le había clavado el cristal, tenía una profunda herida que no paraba de sangrar.
En ese momento sus palabras me vinieron a la mente y todo cobró sentido.''No todo es lo que parece ser".
Y entonces, cuando el mundo se desvanecía, cuando ya me lo había arrebatado todo comprendí que ella no existía, que nunca existió, y que yo misma me había conducido a la muerte.
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Mi refugio robado
Terror¿Hasta que punto puede afectar a alguien vivir en un manicomio?
