En el instituto goldenwalls hay de toda clase de personas, lo cual a mi parecer es bastante apropiado, de esta manera, seré capaz de conocer multiples personalidades, y así mejorar mis relaciones interpersonales.
Oh no ahí viene-pensé, mi corazón se aceleró como de costumbre cuando él está cerca; él hacía una seña, como si quisiera que fuera donde él estaba.
Me arme de valor finalmente y decidí acercarme para ver que queria, cada vez que movia in pie para avanzar sentía que nunca iba a llegar, pero ¿Eran nervios? ¿Acaso yo no seré capaz de controlar mis emociones?; Su voz me sacó de mis aturdidos pensamiento.
-Oye TV, ¿Ya terminaste el trabajo de química? -Preguntó con intriga, a lo cual yo con una sonrisa estupida dije que si- ¿Te gustaría prestarmelo? -No sabía que contestar, el tener al chico que te gusta ahí en frente ya es mucho, como para hablar con el, como si nada pasase.
-Si... -Contesto luego de quedarme paralizado, como por diez minutos, acto seguido, él se dirigió a mi puesto, y sacó de mi mochila un cuaderno azul con frajas naranjas, y aganrrando lo con la mano izquierda me pregunta.
-¿Es este? -Yo al ver el cuaderno, me doy cuenta que esas son mis bitacoras, en las cuales están escritas todas las fantasías que había tenido con el, cada sueño.
-¡No! -Exclamo, trato de arrevatarle el cuaderno cuando en ese instante llega la señorita ortega.
-¿Qué es todo este alboroto? -Preguntó autoritaria la maestra de literatura.
Como nadie respondió, ella se marchó pacificamente. Pero en el fondo no quería que se fuera, pues por un momento se me había olvidado del cuaderno y mis nervios por haber tocado sus manos.
Las horas de clase siguieron su curso y en mi mente solo pasaban las imagenes de tan vergonsoza escena; mientras la clase de calculo pasaba, el profesor contreras solo miraba su computador, mientras el salón de clases era un caos total, todos estaban hablando, fuertemente por cierto, lo cual no me molestó para nada, simplemente saqué mi telefono y comencé a ver fotos viejas que estaban en mi galería -Porque eso es lo que haces cuando estas aburrido, supongo.
-¡Steve cuidado! -Una advertencia algo tardía.
-¡Auch! Mi nariz -Dije, De repente un leve camino de sangre corría por debajo de mi naríz, al parecer me habían pegado con una pelota de fútbol.
-¿Te encuentras bien? -Escuché una voz muy familiar, más no distinguía a la persona.
-Si, solo necesito ir a lavarme- levanté la mirada para ver de quien se trataba, y era una de mis mejores amigas, mary Mark.
-Está bien, me parece fenomenal- Ella ya sabe que me gusta aquel chico -Espero que hayas pensado en aquello que habíamos hablado.
-Si, si, ya sé, pero es que no puedo evitarlo, él es tan...
-No adecuado para ti, ¿Cúando te daras cuenta que tu para el no eres nada? ¿Qque solo te está utilizando?.
-Yo.. -Me quedé paralizado ante las verdades que ella me decia en la cara, y con tanta naturalidad. -No puedo evitarlo.. yo...
-Si, te entiendo, pero por favor, prometeme que no te dejaras manipular.
-Lo prometo.
Sé que han de estar algo confundidos, pero dejenme aclarar la situación, bueno, todo se remonta a el año pasado en el mes de febrero.
-Recuerdo-
Era una mañana cual quiera en el instituto, todo iba como de costumbre, los chicos hablaban cosas sin sentido, y las chicas hablaban de las otras chicas, mientras yo ese día, solo podía pensar en una sola cosa, y era en mi regreso a casa, no había nadie quien me recogiera y mucho menos tenia el saldo suficiente como para llamar a mi madre para que enviase a un chofer a buscarme.
-Ya pueden retirarse- Dijo el profesor Gomez, todos los estudiantes tomaron sus cosas y se retiraron del aula de clases, como nuestro salon siempre está algo retirado de la puerta principal, decidí caminar lento pues ni había prisa alguna, es mas, yo creo que el tiempo se detuvo, porque en menos de nada yo ya estaba en la puerta.
De repente, el cielo nublado comienza a desatar el tempestad que traía con sigo, un estruendo se escuchó, al parecer era el trueno de un relampago que cayó cerca la torre de comunicaciones, haciendola explotar, acto seguido una precipitada lluvia asotó la región, yo rápidamente tome mi mochila entre mis brazos y corrí lo mas rápido que pude hasta una pequeña tienda que quedaba a la vuelta del instituto, allí compré unas bolsas para guardar mi mochila.
Debía llegar a casa, y rápido, la lluvia subió su intensidad, al punto de no dejarme ver nada, y allí estaba yo, cegado por unas gotas de agua, luego un viento helado del norte estremecía a los arboles.
-Jamas llegaré a casa- Corría con la mochila en los brazos y el uniforme todo empapado, sin saber donde estaba, me eché a llorar de la frutración en una casa notablemente grande que estaba cerca un gran parque.
-Hola, ¿Steve, cierto? -No sabía de quien se trataba, estaba consternado, un huracan estaba asotando la ciudad, no teníanada que perder, así que timidamente respondí:
-Si, ese soy yo. -Dije sin pensar, su voz era masculina, su figura era delgada, cubierto por un impermeable rojo.
-Ven, entra aquí. -Señaló la puerta del garage de aquella casa en la que me refugiaba, yo aún asustado decidí entrar.
-Gracias -Era lo único que podí decir, estaba paralizado.
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Odiseas de un idiota enamorado
FantasySteve es un chico de 16 años, el cual es gay, va a un instituto en donde se enamora profundamente de un heterosexual, y es que para el es dificil porque el jamas se había enamorado de un chico de su clase, y la tortura de verlo todos los días, y est...
