El día estaba lluvioso, igual que su corazón. ¿Pena? No era suficiente para explicar lo que el pelirrojo de parche sentía al notar que estaba solo. Y sus amigos no estaban más allí.
Él era prácticamente el padre de Timmy. Él lo había creado, con un comentario tan simple, tonto y divertido como: "¡Venid, hay droguita!". Y entonces comenzó. Se unieron personas, poco a poco. Comenzó la familia. Se unió la familia. Y entonces se hicieron tan amigos, tan cercanos, que era como si no pudiesen estar lejos los unos de los otros.
Y ahora todo se había derrumbado. Sopló su café, suspiró, y bebió un sorbo. ¿Qué más podría hacer ahora que había perdido a su familia? ¿Qué haría sin las bromas, sin el bardo? ¿Sin las motopijas de Cherry, sin el reggaeton de Haru, sin las tontería de Tom, sin los dibujos de Naran? ¿Qué haría él sin las características especiales de sus amigos, que hacían de Timmy algo único?
— Ya olvídalos, idiota. Ellos no volverán -Comentó Foxen, flotando por allí.
— Cállate. Tú no lo sabes -Con sus ojos llorosos miró hacia la ventana-. Por favor, vuelvan.
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Come back.
RandomTimmy se había destruído. Todos se separaban, y se iban en distintos caminos. Sin embargo, ciertas personas aún querían a la familia de vuelta. ❝ Por favor, vuelve. ❞
