El Estanque

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 Un plato de fideos con salsa aterrizó sobre su cabeza con un ruidoso "splash" salpicando copiosas gotas rojas hacia la mesa en la que estaba; levantó la mirada y pudo ver entre sus largos cabellos negros mezclados ahora con la pasta viscosa a la rubia hermosa de mejillas enrojecidas por la furia, sus labios embadurnados de un labial rosa brillante formaron una mueca hacia abajo mientras le decía con desdén

 —No vuelvas a tocar a mi novio, zorra.

 Leah no entendía de qué estaba hablando y no tuvo tiempo de preguntar, porque una gaseosa que olía a Coca Cola, se precipitó hacia su cara desde el enorme vaso en la mano de otra chica; le siguió otro, y otro, y luego otro; el grupo de chicas frente a ella descargaban insultos entre cada oleada de refresco. La confusión dio lugar a un vértigo en el fondo de su estómago que se retorcía como una boa constrictora ¿Por qué estaban haciendo esto? ¿iban a detenerse? Se encogió sobre la silla plástica, llevándose las rodillas al pecho y cubriéndose la cara con las manos. Un violento tirón de cabello la arrojó al piso de cemento empapado del patio de la cafetería.

 —Ya es suficiente— escuchó decir a la voz de la rubia que había hablado primero y los ataques se detuvieron —La próxima piénsalo dos veces antes de meterte conmigo.

 Permaneció de rodillas en el suelo,aún en posición fetal, el silencio hizo evidentes sus sollozos ahogados, la humillación la aplastaba como grilletes de acero y se sentía desnuda y ridícula. Levantó la mirada nuevamente y entendió con profundo pesar qué acababa de suceder cuando vio a Jacob, sentado sobre una mesa lejana con las manos en los bolsillos. El perfecto cabello castaño acariciado por el mismo viento que ahora a ella le congelaba hasta los huesos gracias a la ropa mojada. Apartaba la mirada, esos ojos verdes que tantas veces la habían llenado de una calidez devastadora hasta derretirla. La rubia llegó hasta él, solo en ese momento se dignó a echarle a Leah un vistazo rápido y desinteresado, como si ella fuese un perro callejero molesto al que le tiras un pedazo de pan solo para que se aleje; él le pasó el brazo por la cintura y le besó la sien antes de retirarse del patio abrazados.

 No solo le partió el corazón, lo incineró hasta que no quedó nada entre sus costillas, ni pulmones para respirar, ni vísceras para tragar el ajustado nudo en su garganta. 

 A mil kilómetros de distancia sonó el timbre indicando el final del almuerzo, Leah solo fue consciente de esto cuando se percató de que hace rato que estaba sola, en el mismo charco pegajoso.

 Con lagrimas pesadas recorriendo sus mejillas se echó a caminar como una autómata en dirección opuesta a la escuela, pasando por el campo de deportes, por largos pastizales y entre delgados arboles que indicaban el inicio del bosque.

 El dolor en su pecho se sentía pesado y tan helado como el día gris de otoño que la rodeaba pero en su mente los recuerdos dulces de las horas con Jacob se reproducían como una película con filtros naranjas y alegres ¿no se suponía que ahora esos recuerdos tenían que estar corrompidos con la verdad? la verdad que durante todas esas tardes de verano, el tierno chico de facciones delicadas y palabras suaves que se había colado en su corazón como el sol entre las persianas, tenía novia; y no solo eso, sino que tampoco la quería.

 Había sido demasiado tonta, demasiado crédula, al pensar que un chico como él en verdad querría a alguien como ella. Una fanática del cine en blanco y negro, amante de los animales, con tanta timidez para hablar que podía pasar semanas sin hacerlo, demasiado aburrida, demasiado fea, alta y con extremidades largas y torpes que la obligaban a vivir encorvada por vergüenza a ser notada como un espectro pálido en los pasillos de la secundaria, quizás en otra vida sus ojos grises le habrían conferido cierta belleza a su rostro, pero tenía una nariz muy larga y recta, igual que sus labios sin curvas agraciadas y orejas excesivamente grandes; en esa otra vida él la hubiese amado de verdad. No aquí, no ahora. 

CaídaWhere stories live. Discover now