Cuando el pequeño lobo llegó a su madriguera luego de una larga caminata, olfateo el sabroso olor a sangre, estaba hambriento y ese olor probablemente venia de lo que habían cazado sus padres, feliz, entro rápidamente a su madriguera para ver, algo que, no le gustó mucho.
Sangre en cada esquina de aquella madriguera en la que pasó la mayor parte de su vida, cada esquina completamente tintada de sangre, restos de sus padres y sus hermanos en el suelo, cuando salio de su madriguera, a lo lejos, vio una manada de lobos, en ese momento el pequeño zorro estaba muy asustado, sin querer, piso una pequeña rama, lo que llamó la atención del líder de la feroz manada de lobos, el tan solo se limitó a girar su cabeza, lo miro fijamente a los ojos, se río malévolamente y continuó caminando junto su manada.
Desde ese entonces el pequeño zorro no soporta ver a los lobos, los odia, pues ellos se llevaron a lo que el más amaba, su familia.
