Joshua Pierce, el amor de la vida de Tahira.
Tahira Tonily, la locura que Joshua intenta disimular.
"Te dije mil veces que me dejaras, no quisiste ahora es tu problema si lloras, sufres o te retuerces de dolor entre tus sábanas mientras me pides compasión", sigo repitiendo las palabras de Josh en mi mente, debí de haber escapado cuando tuve opción pero mi capricho fue más fuerte que mi razón.
-Divina, es lo único que puedo decir acerca de Tahira.
-Estúpida, así la definiría yo.
-Envidiosa- Agregó Shara.
-Manipulable- sostuvo Joshua.
Tahira continuaba en la misma posición fetal con las mismas lágrimas recorriendo su cuerpo desnudo, con la sangre esparcida por su espalda y temblando de la punta de los pies hasta la cima de la cabeza.
-Pero aún así, no ha perdido su encanto esa mujer.
Seguido del comentario de Aarón, cerraron la cortina dejando a la chica en una total oscuridad.
Pasado tres días de solo comer la suciedad que lograba rascar del piso, Tahira comenzaba a perder la esperanza de salir de aquel lúgubre lugar, ¿sería capaz Joshua Pierce de dejarla pudrirse?
¿Así acabaría su vida, de una manera tan miserable?
Tantas preguntas pasaban por su mente y tantas situaciones que hubiera deseado cambiar de su vida persistían llenando sus ojos de lágrimas. Si tan solo no hubiera luchado contra el deseo de hacer lo correcto cuando era una niña y en vez de escapar... , !Por Dios! Tenía seis años, ¿Qué iba a saber ella de lo correcto y lo incorrecto?, diferenciar lo bueno de lo malo en la vida es algo muy grande que aún los adultos no dominan, saber que la edad y las experiencias son distintas había sido su fuerte a la hora de enfrentarse con la realidad pero lo que había vivido aún fuera para alguien mayor no era normal.
-¡Quiero vivir de verdad!- no se podrían cumplir sus plegarias pero en ese momento recordó lo que un hombre alguna vez le dijo: "No pidas ser recordada si no es por el nombre otorgado de tus progenitores porque esa es tu identidad, no llores después de la muerte si solo recuerdan a la chica que maldijo a los odiosos", ella tenía que dejar de alguna manera su nombre, su marca en este frío mundo y así fue como con sus últimos suspiros, raspo su dedo índice con el piso hasta sangrar, hasta dejar de ser un ave sin pico y alas para volverse uno qué al fin y después de todo lograría descansar en paz.
-Vanessa Tonily, así que ese era su nombre- Joshua no paraba de analizar el cuerpo de la Diosa que tenía enfrente- La amaré y la idolatraré por siempre.
Ella está muerta- Dijo Shara con ego.
No te equivoques querida, ella es inmortal- Finalizó Marcus.
