Estaba ya de camino hacia allí. Allí, ese lugar que tanto me encanta, donde soy libre y puedo desconectar de todo. Acaba de empezar el verano y como cada año me dirijo a esa pequeña casa de madera con mi abuelo y sus hijos, es decir, mis tíos.
Estábamos ya subiendo las pequeñas montañas con ese Mustange azul descapotable, mientras sonaba algo de música de Arctic Monkeys hasta que reiniciamos una conversación.
-Y, ¿ cómo te va en el amor?- preguntó mi tía, a lo que quedé algo sorprendida.
-Bueno¿ tú qué crees?
-Seguro que bien, con lo guapa que eres tú...
-No creo- reí- No todo se basa en lo físico. La personalidad cuenta más y no creo que a nadie le guste mi yo de verdadero, nadie termina nunca de conocerme y todo acaba mal.
-Y por eso eres genial. Cuesta conocerte realmente y eres misteriosa, pero eso es lo que atrae. Y cuando alguien cree haberte terminado de conocerte se sumerge en ti y no quiere salir porque quiere seguir descubriéndote como un tesoro.
-Vaya...- quedé pensativa- Bueno eso da igual, yo no voy buscando nada . El que busca encuentra y el que no busca no encuentra...
-Ya, per, ¿ y si alguien e está buscando? Te encuentra.
-No lo se, realmente no es algo que me preocupe.- hubo unos minutos de silencio y yo continué la conversación.- Y tú, ¿alguna vez te has enamorado?
-Creo que tres veces contadas.
-Y ¿cuántas parejas has tenido?
-Pfffff. Ni lo sé. Pero realmente solo he sentido algo, más allá de atracción por tres.- especificó.
-Y ¿Cómo terminó todo? A ver, ¿cómo dejaste de sentir amor?
- Todo en esta vida se acaba y yo no voy a gastar mi tiempo con personas a las que no amo. Mira el amor es algo muy fuerte y cuando te enamoras te pierdes, per debes saber salir. Porque no todo es como lo pintan en cuentos y películas. El amor también se acaba.
Nos mantuvimos en silencio hasta que llegamos a la casita. Seguía como siempre, pequeña de color madera oscura, rodeada de altos árboles. Estaba en medio del bosque, era salir por la puerta y encontrarse toda la verde arboleda de aquellas montañas.
Según nos fuimos acercando más pude ver al viejo Joe, el viejo abuelo Joe, y a Marc, mi tío Marc. Nos bajamos del coche y vi al abuelo sonreír, a lo que sonreí también, inconscientemente. Me acerqué hasta ellos para saludarles.
-Vaya Lina, sigues tan guapa como siempre- dijo mi abuelo antes de darme un cálido abrazo.
-Vendrá de familia supongo.- respondí mientes le guiñaba un ojo.
- Vaya, vaya... ya tenemos aquí a la pequeña Lina- dijo Marc mientras me daba un beso en la frente y me abrazaba.
Marc y Dana, mi tía, siempre han sido como amigos para mí, a pesar de que eran algo mayores, no mucho, pues ni siquiera llegan a los treinta años. Confiaba mucho en ellos y nos entendíamos bastante bien entre nosotros.
Pasé a la case y fui a mi habitación. Tenía una cama grande pegada a la pared bajo la ventana, al lado una mesilla y enfrente el armario. No era bastante espaciosa, mas era suficiente, apenas pasaba tiempo ahí. Deshice las maletas y coloqué mis cosas donde pude. Cuanto antes terminase, antes podría salir fuera.
