El día de hoy ha sido agotador. Los profesores se han puesto las pilas más que nunca, hoy nos han enseñado muchísimos hechizos de defensa, y también a fabricar algunas pociones curativas. La parte de las pociones ha sido mi favorita, a parte de que es más fácil de practicar, me gustan mucho más esas clases. Como cada día al terminar las clases Charles y yo hemos ido un rato a la biblioteca. Nos gusta estudiar otro tipo de hechizos que no tengan nada que ver con la defensa. Ahora estamos llegando a mi casa, porque como cada día él me acompaña hasta la puerta de mi casa, todo lo hace por protegerme.
—Ya sabes Jane, si ha llegado la carta nos vemos en nuestro sitio —Nervios, es lo primero que mi cuerpo siente.
—Lo sé, espero no verte esta tarde allí —Le miro con cierta tristeza. Tanto él como yo deseamos que nunca ocurra, pero por desgracia y obligación debe de ocurrir.
—Yo también lo espero —Se despide de mi con un fuerte abrazo y lo veo alejarse por mi calle.
Entro a casa y escucho que la televisión del salón está encendida. Dejo las cosas de clase en la entrada y camino hacia el salón. Veo a mi madre sentada en el sofá frente al televisor, sin apartar la mirada de ella. Aparto la mirada de mi madre y la fijo en la pequeña pantalla. Siento nauseas al ver la imagen del Gobernante Hans hablando, y junto a él un grupo de diez niños. Les dan a todos una clase de pulsera, la cual deben de llevar el resto de sus vidas, para que tanto el Gobernante Hans como toda la gente que trabaja para él sepa que esas personas ya han pasado por Transcore. Me acerco a mi madre y apoyo mi mano sobre su hombro.
—Mamá, acabo de llegar —Durante unos segundos sigue mirando a la pantalla, hasta que de repente me mira y noto que su mirada está apagada—. Mamá, ¿que pasa?, ¿estás triste por esos niños?.
Más silencio. Entonces veo como se levanta y se dirige hacia la cocina. Decido esperarla aquí por si ha ido a por alguna cosa, y así es. Cuando vuelve al salón se pone frente a mi, las manos las lleva detrás de la espalda, sea lo que sea que lleva en las manos no quiere que lo vea hasta que me lo de.
—Acaba de llegar, hace un rato —¿Acaba de llegar?, eso quiere decir que... ¿ha llegado la carta?.
Agarra mi mano, y sobre ella pone un sobre de color marrón, con el símbolo del país en medio. Miro a mi madre, asustada, desde los diez años que llevo en esto aún no me ha tocado nunca ir a Transcore, pero cada vez que tengo esta carta en mis manos el miedo se apodera de mi. Abro el sobre, cojo la carta y comienzo a leer.
Estimada señorita Polski,
Como cada mes le informamos de que mañana será el día de la elección. Recuerde que debe de llevar esta carta a los agentes para que nuestro ordenador obtenga sus datos, y que sepamos que ha asistido al evento. Si no asiste será castigada con la muerte.
Esperamos que cumpla sus obligaciones.
Y suerte.
Firmada por los Hansmiths.
—Lo siento mamá, tengo que salir de aquí —Tiro la carta al suelo y salgo corriendo de casa, sin mirar atrás, ni a mi madre.
Corro lo más rápido que puedo, con mis ojos empapados en lágrimas. Ha llegado el día, después de un mes de tranquilidad vuelve a estar aquí ese maldito día. Solo espero que ni a mi ni a Charles nos toque ir, porque no quiero ni puedo imaginar mi vida sin él. Llego a Lathia, mi colegio, y sigo corriendo hacia el jardín principal. En todo el camino no soy consciente de todos los niños que están siendo consolados por los profesores. Cuando llego me encuentro a Charles sentado en uno de los bancos. Me quedo paralizada al verle, ¿y sí es la última vez que puedo estar con él?, no quiero ni pensarlo. Por suerte él se ha dado cuenta de que he llegado y se levanta para venir hacia mi. Nada más llegar donde mi me abraza con todas sus fuerzas, tan fuerte que siento que me cuesta respirar, pero no quiero separarme de él, sus brazos son ahora mismo el único lugar seguro para mi.
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Ebrisia
Science FictionEbrisia, un país donde está terminantemente prohibida la magia, debido a eso cada mes cuarenta niños son llevados a un lugar donde los convertirán en soldados anti-magia. Cuando Jane Polski, una maga de dieciséis años, es elegida para ir a ese lugar...
