Flores suicidas son las que te dí aquel día de abril,
ellas se veían hermosas, como una ramera muerta
y tú esplendida, como una lunática,
con ojos en tus ojeras y ojeras en tus ojos.
Tu cuello olía a vodka, tus manos a tabaco,
Y te amé.
Al llegar la noche,
nuestros cuerpos se fundieron en el calor de las sábanas,
tus pechos daban vueltas alrededor de mis labios,
y me dijiste al oído tu última mentira,
"te amo"
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PoetryEscribo desde mis entrañas, porque pienso desde mis entrañas;
