Narra Elías
Era 1 de Enero a solo minutos de la fiesta de año nuevo. Cada 1 de Enero se realizaba una fiesta en un lugar que no voy a mencionar y, cómo todos los años, fui invitado. No podía rechazar, por lo tanto acudí al lugar de la fiesta, grave error, la fiesta sólo me provocaba sueño.
En la casa del organizador de la fiesta, si es que a lo que tenía delante se le podría llamar casa, las personas que quisieran podían entrar para servirse un vaso de agua, conectarse a Internet, holgazanear, cargar su celular, o ir al baño a vomitar.
Fuera, para no caer al suelo dormido, estaba hablando con mi "mejor amiga". Luego hablaremos de ella y el porqué de esas comillas. Mi celular pedía a gritos que lo conectase a un tomacorriente, por lo que fui a dentro para no dejar que se apagase.
Caminaba rápidamente hacia la entrada de la casa-mansión, el olor a cerveza me mareaba, personas gritaban por encima de la música, gente peleando a lo lejos, con un corrillo de idiotas alrededor para evitar que la pelea fuera más lejos. Un hombre borracho me había tomado de los hombros, agitandome con fuerza gritaba: "¡Eres un aguafiestas, necesitas más cerveza!". Su olor inmundo a alcohol y cigarrillo me repugnaba. Un ligero empujón bastó para que me soltara, cayera al suelo y empezara a gritar a los cuatro vientos mil y un palabrotas.
Entré a la casa-mansión conecté mi celular a un tomacorriente en la sala. Me senté en el sofá para pasar el tiempo hablando de cualquier bobada con Zenia. Luego de un rato de hablar con Zenia me relajé lo más que pude en el sofá, escribí algunos mensajes y me dormí.
Desperté luego de unos minutos, o al menos a mí me parecieron minutos, la música seguía a todo volúmen, por lo tanto, la fiesta aún no había terminado.
Me removí en el sofá tratando de ponerme cómodo. Sin encontrar la posición perfecta me levanté y me dí cuenta de que alguien me había puesto una manta encima, miré a los lados pero yo era el único en la habitación. Restandole importancia me levanté y fui a la cocina por un vaso de agua o algo para quitarme el hambre. Me serví un poco de agua, mi estómago suplicaba un poco de comida. Empecé a hurgar en los cajones y repisas buscando algo para comer.
- ¿Dónde demonios guarda esta gente la comida? -susurré para mí mismo, nunca pensé que la persona que estaba allí me podría haber escuchado. Espera, ¿Hay una persona aquí?
Me giré un poco y dí un saltito cuando vi a un chico sentado en la mesa de la cocina. No le presto atención y sigo en mi labor de saciar el hambre. Encontré una bolsa de galletas en la estantería más alta, pero por más que saltaba no podía tocar siquiera la estantería.
-¿Te ayudo?- se levantó sin esperar respuesta, se acercó hasta donde yo estaba, se puso de puntitas y bajó las galletas. Abrió el empaquetado y tomó una.
-De nada- dijo con aire despreocupado dando un mordisco a la galleta.
Sin darle las gracias me voy hasta la sala para hablar con Zenia, "seguro sigue despierta" pensaba. Debo admitir que el chico era bastante guapo pero lo evito a toda costa para no sonrojarme, era bastante guapo, pero no me iba a sentir "enamorado" de él, con tanto sueño que tenía encima.
No sé si el chico se de cuenta de que lo veo de reojo pero cuando miro una vez más me sonríe. Apenado me siento de nuevo en el sofá buscando mi celular. Al ver que no lo encuentro el chico lo saca de su bolsillo trasero.
-¿Lo quieres?- pregunta divertido. Asiento con fuerza haciendole saber que lo quiero. -Ven por él- dice con un poco de picardía en su mirada mientras estira lo labios. Confundido, me levanto y le arrebato el aparato de las manos sin hacer caso a la posición en la que está, un poco ridícula diría yo.
-¡Eh! ¿y mi beso?- preguntó haciendo un puchero. Se me hizo un poco tierno.
-No soy tan fácil cómo crees, cariño- dije mordiendo una galleta con picardía tratando de seguir su juego. Se acercó un poco hasta donde yo estaba y me miró a los ojos. Su mirada azulada llamaba demasiado la atención.
-Hay que presentarnos como es debido. ¡Hola! Soy Taylor.
Creo que me estoy volviendo loco. Una persona que no había visto nunca había estirado los morros para un beso ¿mío? Por un momento pense que aún estaba dormido pero al parpadear unas trescientas veces supe que estaba despierto.
El chico que se había presentado hace unos segundos extendió su mano. Parpadeo unas trescientas veces más, aún sorprendido, y digo:
-Hola, soy Elías, supongo- al estrechar su mano me haló hacia el y me dio un abrazo.
-¡Hey! Tranquilo, apenas te conozco- dije apartandome un poco de él.
-¿Cómo que supones? ¿Acaso mi encanto ha hecho que olvides tu propio nombre?
-Típico ególatra- pensé
-¿Ahora estás mudo?- volví a la tierra con esas palabras ¿aún está aquí? Pensé que se presentaba y luego se iría. Pues no, seguía ahí parado cómo un idiota esperando una respuesta.
-¿Sigues aquí? No es que me molestes, es solo que quiero seguir durmiendo hasta que alguien me rescate.-
-¡Cómo la bella durmiente! Si quieres yo te rescato-
-Sí, sí, cómo la cenicienta- alcancé a decir. La verdad es que no quiero tener una vida amorosa por ahora, solo quiero dormir y dejar que la fiesta termine.
-Se ve que no tuviste infancia.
-Sí, sí, cómo digas. Adios.- dije mientras tomaba mis cosas y salía del lugar. Sé que dije que quería seguir durmiendo, pero aquel individuo no tenía ninguna intencion de irse.- Las galletas se van conmigo- volví por las galletas y salí cómo si no hubiera pasado nada.
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HOLIWAA. Cómo están? Bien? No? Ok, bai.
Okno. Espero que les haya gustado el primer capítulo, sé que es corto pero es solo para presentar al primer extranjero (llamémosle así a los chicos "amigos" de Elías c:)
Si quieren más o tienen algo interesante que aportar, para eso existen los comentarios :D.
Ahora que he saludado y sido amable con los lectores, me voy. Chau owo7. JA
