Era una mañana fría, la débil neblina cubría tanto hojas como flores de todos tipos: las rosas y los rosales, los tulipanes y las margaritas.
Yo ,caminaba hacia el cruel destino que me aguardaba en la bella ciudad de Constantinopla ,sin tener ni la más mínima constancia de este.El navío zarpó temprano ,con el primer cantar de gallo se desataron los primeros cabos y amarres ,se izaron las velas y se recogió el ancla. Poco después, el capitán me llamó...
con voz tenue y musculatura tensa pregunté.
-¿Que,qué, desea capitán ?
Él, rápidamente y con voz fuerte y decidida me respondió
-¿tú, eres monje ,verdad?
yo,asentí débilmente; fue entonces cuando… ella apareció: era una mujer de largos pelos, rubios cual vellocino , tenia tambien la piel pálida cual dia nublado y una so1nrisa... ay qué sonrisa , era una sonrisa tan bella como la vida misma, como la más ostentosa corona real , como el más bello palacio, parecía una diosa.
Yo, quedé petrificado ante la presencia de tan bella dama, por alguna extraña razón, no podía apartar mi mirada de su bello rostro; nunca había vivido una experiencia similar.
Entonces el rudo capitán, me sacó de mis mundos de bizancia asestando una fuerte palmada en mi torso, que ,resonó por todo el navío. Tal fue el estruendo, que incluso el mozo de cocinas se asustó. Quedando bien despierto pedí disculpas al rudo capitán quien esbozó una débil sonrisa seguida de una tenue carcajada con la que añadió:
Bueno, si eres monje podrás compartir el camarote con Venus.
Yo, confundido le pregunté:
¿Venus, quién es esa tal Venus?
-La única mujer del navío.- Añadió el capitán.
Quedé inmóvil y pensativo por medio minuto y, entonces irresponsablemente asentí.
- muy bien,- añadió gozoso de sí,- perfecto pues,entonces ,vuestro camarote es el situado a mano diestra de la bodega, el que dispone de una gran cama y una hamaca de lana y algodón -. Pensativo, marché a mi habitación; no podía sacar de mi cabeza la imagen de esa muchacha llamada Venus. Pero , algo no estaba bien ,Venus, Venus, yo había oído ese nombre antes… pero dónde, dónde… La duda me carcomía cual termita. Ese nombre me resultaba demasiado familiar… . Cuando estaba sumergido en mis dubitativos pensamientos, algo me hizo volver a la superfície, era el mozo de cocina quien reclamaba mi presencia para cascar las almendras, era una actividad no muy gozosa, aunque por lo menos el mozo de cocina de nombre Rodick me ofrecía conversación. Me habló sobre sus incontables viajes y travesías, sobre su estancia en normandía y en finisterre, su travesía por las Indias, etc. Yo, caprichoso de mí, le pregunté sobre lo que sabía sobre el nombre Venus, con la esperanza de conocer al fin el motivo por el cual me sonaba tan misterioso nombre.
Lo único que puedo afirmar,- dijo- es que el suyo es un nombre proveniente de los Balcanes.
Los Balcanes.. -Pensé,- ¿durante nuestra travesía nos acercaremos por aquellos lares, no? -le pregunté. Él, asintió repentinamente. Acto seguido, me preguntó por el porqué de mi reciente interés por el nombre Venus, yo, sonrojado con solo pensar en esa muchacha, empecé a responder su pregunta…
Bueno dije la verdad es que…
¡Tripulantes del navío ! Diríjanse a la cubierta -dijo el rudo capitán interrumpiendo así la conversación
Rápidamente nos levantamos de las banquetas que sostenían nuestros mortales cuerpos y nos dirigimos a la ya mencionada cubierta. Una vez en cubierta el rampante capitán se dispuso a repartir entre los 18 tripulantes sus respectivas tareas. A Rodick claramente le toco la de cocinero a Venus, la de lectora de latitudes y longitudes y a un servidor , bueno ,me toco la peor de todas las tareas, la de mozo de cabina, es decir todas las tareas juntas.
La primera tarea que me fue asignada consistía en limpiar a conciencia cada bastión y camarote del gran navío. empecé limpiando el camarote del capitán , era un camarote luminoso con un amplio ventanal situado en la parte posterior de este ,disponía de gran amplitud, en él se podían distinguir dos secciones la primera situada a mano diestra de la puerta consistía en una larga mesa de caoba con tres sillas elaboradas con diferentes materiales y pertenecientes a diferentes personas. La primer silla perteneciente al capitán estaba constituida por dos placas de robusta madera de roble unidas por una antigua red pesquera y elevadas por cuatro arpones partidos de forma uniforme por su mitad la segunda perteneciente al médico de abordo era formada por una base de grafito cubierta por una capa de piel de oso albino y un arpa que actuaba de respaldo, y por último la silla perteneciente al teniente una silla con formada por una placa de frío metal sostenida por una única pieza cilíndrica de tamaño similar al de la placa. La pieza parecía estar conformada por una especie de madera tallada con extrañas grafías que claramente se alejaban a las del Latín. Esta laboriosa tarea me conllevo alrededor de un cuarto de ciclo solar
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El monje
AdventureEn el siglo XX después de cristo un monje es enviado a constantinopla capital de el imperio romano de Oriente por orden Papal...
