La bahía brilla bajo el obscuro dorado de la agonía de la caída del sol. Clavo la mirada al cielo y mi mente queda en blanco, un fuerte nudo en la garganta impide que haga o piense en algo más. No tengo nada más que hacer en este lugar de la ciudad, quiero disfrutar de la hermosa vista pero hacerlo será torturarme de la manera más vil.
En un parpadeo pude sentir flotar en el aire esas castañas ondulaciones de su cabello e intente ir tras de ti pero todo fue un vano sueño. Aunque tomaste otro camino y yo también tome el mío, constantemente me cuestiono sobre que fue de tu vida: ¿te has casado?, ¿Cómo es tu marido?, ¿Cómo has estado? Moriré y esas preguntas quedaran sin responder.
A cada paso que doy me da la impresión de que todo paso hace mucho tiempo y al pensar otra vez en que perseguí ese sueño irreal, debo confesar que aún no te he olvidado y por más que el tiempo me ayude a olvidarte tu figura JAMAS, pero JAMAS olvidare lo vivido contigo, sal de la tierra. Bajo la pequeña luz naranja de mi encendedor esos recuerdos de las fotografías se consumen lentamente.
-hasta luego, te veré hasta que vuelva a recordar esos tiempos...
