El mochuelo y el abogado

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Un día cualquiera, un hombre instruido en letras y licenciado en derecho, también algo tacaño y pesetero (todo hay que decirlo), fue a una pajarería en busca de una mascota a la cual enseñar oratoria para mantener conversaciones inteligentes y así sorprender a sus visitas con el ingenio de su animal de compañía.

Al llegar a la tienda, empezó a mirar con detenimiento cada ave de cuantas se exponían para su venta frunciendo el ceño y meneando la cabeza desaprobando al ver sus precios. También hay que decir que no estaba la ornitología entre sus aficiones, así que no sabía diferenciar una gallina de un avestruz, tan solo se dejaba llevar por la apariencia de inteligencia que el pájaro tuviera.

Tras un buen rato repasando concienzudamente cada ave, cada expresión animal y viendo que no tenía ni pajolera idea, se acercó al mostrador para preguntar al dependiente.

-- Buenas tardes, señor, ¿en qué puedo atenderle?

-- Buenas tardes -se estiró hablando con seriedad el señor abogado asintiendo levemente- mire, venía a por un ave que tuviera capacidad de hablar y mantener conversaciones.

-- ¿Un Guacamayo? ¿Un Jacko? ¿Una cotorra? -empezó a preguntar el dependiente saliendo de detrás del mostrador para ir a la zona en donde estaban estas aves en la tienda- ¿tiene alguna idea de qué ave capaz de imitar la voz humana desea?

-- Para ser honestos, no tengo ni la más remota idea, pero tengo claro que no me quiero gastar mucho, quiero un pájaro que sea económico.

-- Ah, bueno, mire -le mostró un hermoso papagayo de plumas rojas y amarillas que estaba canturreando El barbero de Sevilla- este vale 3500€ y tiene todos los papeles en regla, es capaz de memorizar canciones y hablar hasta tres idiomas con fluidez.

--¡Por favor! Dije económico, no me importa tener que enseñarle yo y matricularlo en clases de oratoria para que aprenda algo más útil que una simple canción -exclamó desaprobando la primera propuesta.

El dependiente se encogió de hombros y se dirigió a la zona de los jackos. Había una buena cantidad de estos loritos africanos de color gris y se los mostró sonriente en actitud convincente.

-- Estos son jackos, cuestan como 600€, con paciencia, pueden aprender a hablar, pero estos son jóvenes y aún no saben.

-- Pero ¿no tiene nada más barato?

-- Bueno sí, las cotorras. Cuestan 300€ pero solo pueden imitar lo que oyen, no saben hablar con coherencia, señor... -repuso el buen tendero con honestidad mientras veía que el hombre enchaquetado se dirigía al último rincón de la tienda en donde había oculto entre las sombras posado sobre una rama un pollo de mochuelo común.

El abogado señaló con el dedo índice de la mano derecha a la avecilla de brillantes y vivos ojos redondos de tonos amarillentos.

-- Este ave tiene cara de ser inteligente y con lo pequeño que es no será muy caro ¿no?, ¿cuánto cuesta? 

-- Pero pero pero... eso es un mochuelo, los mochuelos no saben hablar...

--¡Corte usted con los peros! ¿Cuánto cuesta?

-- 50€ y no come pienso, sino ratones vivos... Y no habla.

-- Cuando lo apunte a clases de oratoria ya verá usted como el pájaro habla -sacó con determinación la cartera para comprar el ave, todos sus arreglos y una jaula con ratones vivos para alimentarlo. 

Al dependiente no le salieron palabras para contradecir los argumentos del letrado cliente y le cobró entregándole al animalito el cual miraba fijamente los ratones y la situación sin comprender nada de por qué se lo llevaban de su rama.

A las seis semanas más o menos, el abogado regresó a la pajarería a comprar más ratones para su culta ave, la cual asistía a diario a clases de oratoria en la universidad. El dependiente se echó a reír y con buen humor al ver que compraba más ratones para la pequeña rapaz y le preguntó.

-- ¿Y el mochuelo habla ya?

-- Aún no, ¡aún no, pero ya le queda poco para empezar a hablar! En clase de oratoria es un pájaro disciplinado y atiende a las lecciones del profesor con mucho interés sin cerrar los ojos ni parpadear apenas para no perder detalle.


**Moraleja de la historia:

               No hay nada que se puede hacer cuando alguien nace diferente a lo que otra persona quiere. Es tontería forzar a hablar a un mochuelo, sus habilidades son otras, no precisamente la oratoria por mucho que te esfuerces en que dé discursos. El mochuelo es bueno cazando en la nocturnidad y no, su expresión facial no es de concentración o de mostrar interés, es solo que está preparado para la caza nocturna por eso tiene los ojos así y quien no lo acepte por muy inteligente, listo o por mucho que quiera imponer por la fuerza, nada va a conseguir.

Historietas con animales (de esos que llaman humanos)Stories to obsess over. Discover now