B A S A D A E N H E C H O S R E A L E S
Siempre he pensado que mi amor de la adolescencia, ese que tanto te marca, ya había pasado. Pensaba que fue aquel chico del que me enamoré la primera vez, y que me hizo descubrir todo un mundo.
Pero, a decir verdad, no lo fue. Ni tampoco lo fue el chico con el que la perdí ni mi novio del verano pasado. Por todos ellos fui yo la que hice todo.
Me acostumbré a dar tanto que cuando le conocí, todo me pareció tan diferente... Os estoy hablando del que definitivamente esta siendo el amor de mi juventud.
Octubre de 2016
Llevaba ya varias semanas mal con Ángel, todo le daba igual y yo no me sentía nada bien conmigo misma. Tenía un cúmulo de problemas que se sumaban a los suyos y me hundían en una oscura depresión. Había empezado a ir al psicólogo, y me hizo ver que aquello tenía que acabarse por el simple hecho de que si él estaba mal, yo estaba mal. Así que, el 5 de octubre, decidí decirle lo que sentía y corté.
Sabía que le iba a echar de menos, que nunca se me olvidarían todos los momentos que pasé junto a él. Todas las canciones me recordaban a él, me hundía viendo nuestros vídeos, y me sentía más triste que nunca.
Y en este momento, fue cuando Julian apareció.
Me agregó a Instagram y en cuanto vio que había borrado todas las fotos con mi ex, me hablo de buen rollo.
Yo estaba de bajón, pero tras una semana hablando a todas horas, mi tristeza desapareció, y me dio la sensación de que ese chico era diferente y me haría sentir bien si seguía hablando con él. La cosa era que me parecía pronto para volver a enamorarme, pero me gustaba la idea de olvidarme de Ángel.
