Ya no se lo que es real. Me cuesta distinguir entre lo que es y lo que no podría ser más que locura.
Mi psique se ha roto, se ha desmoronado en miles de fragmentos.
Ya no puedo estar seguro de nada. perdí la noción de qué es algo y qué es la más absoluta nada.
No puedo estar seguro de las paredes de esta habitación, o de usted sentado en aquel rincón; o de los arboles allá afuera, ni del cielo sobre nuestras cabezas. Incluso de los astros que orbitan caóticos siguiendo órbitas malsanas que no llegan a ningún lugar.
Aún el cielo enigmático que pende sobre nuestras cabezas lleno de misterios, terrores y blasfemia, podría aplastarnos en cualquier momento.
Yo solía meterme en la mente de las personas sabe? Allí rebuscaba entre la porquería y sacaba a la luz los mas monstruosos secretos.
Cosas sucias e inconfesables.
Solía asomarme como un vulgar voyeur a echar un vistazo al enrevesado mundo interior de los individuos mas retorcidos y sádicos que su mente ciega jamás ha imaginado que puedan existir.
Y precisamente fue uno de estos depravados de mente podrida, de ideas enfermizas e imaginación desbordada quien me acercó al mundo de lo incierto. Quien me hizo pisar el enmarañado sendero de la locura.
Hasta aquel encuentro con lo descompuesto yo poseía la arrogancia típica de quien conoce de sobra su oficio.
Creía que no había recoveco en la mente humana para que se escondiera de mi cualquier atisbo de demencia - aunque en cierta forma muy mínima todos somos dementes.
Mis diagnósticos eran asombrosamente precisos. Y mis recomendaciones eran seguidas celosamente sobre cada caso.
Desde familias adineradas, pasando por todas las instituciones del estado, hasta el más humilde de los infelices que sucumbía al delirio mental, todos venían a mí y yo en mí magnificencia les departía sobre los casos que les aquejaban.
La policía era quien más buscaba mis servicios. E incluso llegué a ser invitado a tomar parte en ponencias internacionales. Tanto en estados unidos como en Europa era tenido como una eminencia en el nada placentero arte de explorar la basura de la mente humana. Digo tenido, pues ahora como usted bien sabe, no soy tratado mas que como un genio que enloqueció ahogado en las profundidades del saber que acumuló.
Y yo me creía ser alguien grandioso. Creía conocer de sobra todo sobre la mente humana. Que ingenuo fui.
Nunca creí que pudieran existir abismos tan grandes y simas tan elevadas dentro de un terreno que creía dominar tanto como lo era la mente.
Pronto me daría cuenta que todas las teorías que había aprendido y aplicado con tanto éxito nada tenían que hacer, no eran armas válidas para ciertos monstruosos estados que pueden existir dentro de la cabeza de algunos desdichados individuos.
Perdone usted si me nota extraño y mi comportamiento le parece tonto, incómodo o ya directamente indecente mientras le narró estos hechos.
Es que en verdad me causa espanto recordar lo vivido, mientras se que estoy siendo tan minuciosamente vigilado. Aunque le suplico no tomar encuentra este último comentario... Al menos no mientras no haya concluido mi historia.
Pero también debo advertirle de que existe la posibilidad de que luego de escucharme quede usted tan trastornado como yo. En tal caso le ruego que se dé de bruces contra algún canto con la cabeza, como hiciera aquel infeliz, hasta que sus sesos se desparramen por toda la estancia. Créame esto es mil veces mas piadoso que estar desnudo en cuerpo y alma ante eso... Que ser, tan morbosa e intensamente despedazado... Tan esparcido por el espacio y el tiempo. Tan infinitesimalmente repartido.
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El ojo
ParanormalEstá ahí. Consumirá tu esencia misma sin que puedas hacer nada. Abre las puertas al horror al leer las retorcidas páginas de esta historia.
