Sopla el viento cálidamente mientras se acerca un auto a baja velocidad en una calle atestada de autos descompuestos, Billy detuvo el auto al ver que se trataba de una gasolinera.
no había visto una en cinco kilómetros, debería probar suerte - Pensó Billy.
Miró hacía atrás del automóvil y agarró su escopeta, tenia enfundada su mágnum pero Billy siempre era precavido. Bajó del coche con un bolso que tenia las siglas: S.T.A.R.S.., Y se dirigió a la gasolinera con la escopeta mirando al suelo, Billy registró con la mirada varios autos y se percató de que en ellos había personas muertas, realmente descompuestas. Llegó a la gasolinera y vio un cartel que claramente decía: NO GAS. Pero escrito con un cuatro en la palabra "Gas".
Oh demonios, tal vez debería revisar adentro de la tienda, quizás halle munición o algo de comer - Pensó esperanzado.
Entró a la tienda de la gasolinera con la escopeta levantada, y vio varios pasillos casi a oscuras, lo único que iluminaba era el sol por las ventanas pero era poco. Billy se fue caminando lentamente por toda la tienda, registró un anaquel que tenia atunes enlatados y metió cuatro de ellos en su bolso, fue detrás del mostrador en busca de un arma o munición, y nada, al parecer ya alguien se la había llevado, pues los papeles del arma seguían ahí, también notó que la caja registradora estaba abierta.
Aun no comprendo porque se llevan el dinero, pendejos - Pensó Billy con algo de furia.
Ya estaba listo para irse, logró obtener cuatro latas de atún, un cuchillo no muy bueno pero era algo, y dos barras de chocolate que sacó de una máquina de dulces que había al fondo, justo al lado del baño.
¿Debería ir? - Pensó Billy mirando el baño.
La verdad es que tenía ganas de ir desde hace cuatro kilómetros pero el supuso que podía aguantar. Al final se decidió a entrar. El baño era oscuro y sombrío como esos baños de malas películas de terror, fue revisando cada cubículo y todo estaba despejado; Un minuto después ya se estaba subiendo la cremallera, cuando escuchó un ruido, era la puerta del baño.
Pero que... ¿Olvidé cerrar la puerta? - Se preguntó así mismo mientras se maldecía por ser tan confiado.
Escuchó pasos muy ligeros, lentamente se agachó, miró por debajo del cubículo y vio unos zapatos con las agujetas desamarradas, al parecer era un niño. El niño caminó lentamente al primer cubículo y lo abrió.
¿Será posible?... no, oye aun puede que quede alguien vivo Bill - Era la voz de su padre recordándole que él no era el único hombre sobre la tierra.
El niño ya iba por el segundo cubículo cuando Billy decidió salir.
-¡Hey pequeño! ¿estás bien? - Le susurró al niño.
El niño se quedó quieto, su rostro aun no era visible.
-¿Qué haces solo aquí? ¿me oyes pequeño? - Está vez habló en voz alta.
El niño se fue acercando hasta que un pequeño rayo de sol que entraba por una de las ventanas iluminó su rostro.
-Qué... maldición.
Al niño le faltaba la mitad izquierda de la boca, lo que antes era su rostro, mostraba ahora una sonrisa malévola de dientes llenos de sangre.
-Mmm... Ughh - Gruñó el niño.
-Lo siento pequeño... - Dijo Billy apuntando su escopeta a la cabeza de aquel niño.
El niño ya empezaba a caminar más rápido hacía él, cuando Billy le disparó justo en la frente dejando las paredes del baño totalmente cubiertas de sangre, lo miró por un segundo y se maldijo de nuevo en silencio por haber bajado la guardia. Empezó a escuchar gruñidos fuera del baño, y salio de el, el baño se quedó totalmente en calma y solo se escucharon tres disparos más.
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Resident Evil: El Mal Está En Nosotros
TerrorNarra la historia de otros supervivientes del brote del virus-T en Raccoon City. SpinOff de la saga Resident Evil.
