Jerome Valeska

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-Jerome, pedazo de idiota ven aquí ahora mismo.-Dijo una mujer que desde el punto de vista de un hombre borracho parecería hermosa.

-Si madre, aquí estoy estaba dando de comer a.- Ni siquiera le dio tiempo a terminar lo que estaba diciendo, le dio un golpe tan fuerte en el estomago que lo dejo en el suelo.

A pesar de lo que podía pensar cualquiera Lila Valeska era de todo menos una mujer débil.

-Cuantas veces tengo que decirte que tienes que estar pendiente de tu madre, pequeño niño ingrato.- Jerome seguía en el suelo, el sabia que si se levantaba en ese instante no podría evitar darle su merecido a esa puta y no, eso no estaba en sus planes, al menos por ahora.

-Espero que aprendas con esto, aunque lo dudo, siempre fuiste un idiota. Te llamaba para que consiguieras otro lugar en el que dormir esta noche, hoy vendrá un invitado y no quedara espacio para ti.-Dijo mientras daba media vuelta y se encaminaba a la caravana.

Jerome decidió quedarse un tiempo más en el suelo, sabia que aquella chica estaría viéndolo como siempre y así fue, Sofí siempre observaba a Jerome, cuando daba de comer a la serpiente de su madre o cuando su madre y uno de sus juguetes decidían que querían darle "su merecido" . Según Jerome ella no era más que otro peón en su tablero de ajedrez, a fin de cuenta, el que importa aquí es el rey y los peones simplemente son piezas desechables, un pequeño sacrificio que el estaba dispuesto a pagar. 

O al menos el pensó que podría sacrificarla fácilmente, que ingenuo fue.

Sofí no era una chica fea, al contrario, ella era considerada una joven muy hermosa y atractiva en todo el circo y entre el publico que llegaba para admirarla a ella y su espectáculo. Su larga cabellera marrón alborotada y salvaje, con esos ojos negros eran una mezcla perfecta, como abra llegado tal chica a un infierno como lo era ese.

-Otra vez Lila volvió a golpearte, no se como la aguantas.-Dijo Sofí poniéndose en cuclillas al lado de Jerome.

-Es mi madre, es el deber de todo hijo cuidar de ellas... a pesar que sepa que ella no me ama, yo daría mi vida por ella.- A Jerome se le podían notar los ojos llorosos, claro porque otra razón lo haría si nadie podía verlo.- Puedes quedarte en mi caravana, es algo pequeña pero supongo que por esta noche te mantendrá caliente.

-Hablas enserio, te lo agradecería mucho Sofí ... aparte de ti el único que parece interesarse en mi el es señor Cicero.-Dijo Jerome mientras ella se levanto y le extendía la mano para ayudarlo a levantarse.

La caravana de Sofí era acogedora y hasta cierto punto ordenada ya que era algo vieja, después de todo aquella caravana le pertenecía a Marco hasta que se suicido pocos días después de que ella llegara.

Sofí comenzó a buscar crema para las hinchazones  en uno de los cajones -Quítate la camisa Jerome, déjame ver esa herida.-Dijo ella sin mirarlo a los ojos, ella sabía el peligro que correría si lo hacía.

-Claro ...-  cuando se quito la camisa noto diversos golpes todas y cada una de ellas se extendía a lo largo de su torso y espalda.

-Comenzaré.- Pensó que escucharía alguna queja por parte de Jerome pero fue todo lo contrario, no emitió ruido, ni movimiento, ni si quiera una mueca de dolor por su parte, el seguía inmóvil mirándola fijamente.

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⏰ Last updated: Jul 29, 2017 ⏰

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