Siempre

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El nunca logró entender cuánto lo amaba. Es obvio. Yo tampoco puedo entenderlo todavía.
Amaba sus ojos, ésos ojos verdes que siempre me miraban y me recorrían el cuerpo, dándome un escalofrío. Sólo su mirada era capaz de ponerme de esa manera.
Me intimidaba pero era esa clase de mirada que no querrías que acabara. Nunca me incomodó. Sólo me daba más interés en él.
Amaba su sonrisa, tan genuina y sincera. Era perfecta. Siempre mostrándose alegre sin importar nada. Transmitiendo vida y felicidad.
Cuesta entender que detrás de esa felicidad impresionante, existía un dolor muy fuerte dentro de él.
Esa sonrisa. Esa sonrisa que me volvía loca, esa misma que a él no le gustaba, pero yo no podía evitar sonreír al verla.
No le gustaba su pequeña separación entre los dientes, decía que era fea, que era imperfecta. Pero yo no podía dejar de mirarla.
No porque fuera llamativa, ni porque la odiara o porqué pensara lo mismo que él. Adoraba esa separación, hacía única su sonrisa.
Amaba esas manos. ¿Como no pensar en eso? Tenia unas manos que te tocaba con deseo. Con cada sensación sólo querías más y más. Cuando no me tocaba era un sufrimiento...

Sus abrazos.
Los cuáles hacían de cada momento perfecto. Abrazos fuertes, con sentimiento, que decían, te necesito, no me sueltes nunca.
Obviamente eso era lo que yo más deseaba con él. Siempre estar ahí al lado suyo y nunca dejarlo ir.

Esos besos. Esos besos que transmitían amor, deseo, ternura y perfección. Porque eso era él. Perfecto. Por lo menos para mi.
Lo amaba, realmente lo amaba.
Lo sigo amando, pero por mas que lo desee no recuerdo mucho de él.
Mi mente son flashbacks. Flashbacks de momentos que pasamos juntos, cosas que lamento no haber hecho, que quedaron pendientes. O que él quería y yo las dejaba para después. Debería haber sucedido cuando él quería. Eran los momentos justos pero yo no podía darme cuenta de eso.

Desde que nos separamos no paro de pensar en él.
Cada día me arrepiento más de haberlo dejado. Se que fue lo mejor, para el y para mi. Nos encontrabamos en un momento dificil. Pero lo necesito y no puedo soportarlo.
Lo único que quiero en este momento es poder hablarle, como solíamos hacerlo antes de dormir. Esa pequeña charla que teníamos.
No hablábamos mucho, pero cuando lo hacíamos, era una de las mejores cosas del mundo. Me hacía olvidarme de todos los problemas que tenía y sólo me concentraba en él. Espero que él también sintiera lo mismo que yo en esos momentos.

Lo extraño.

Todavía recuerdo el día que nos separamos, ese día que estábamos sentados en la escalera y lo único que pensaba era en no dejar de verlo para no olvidarlo nunca. Cada rasgo de su cara, de su cuerpo, de sus actitudes, de su forma de actuar. Esa compresivilidad que tenía conmigo.
A pesar de no querer que termine con él , lo aceptó y no me dijo nada.
Me hubiera gustado que la luche un poco por nosotros, pero sabía que no iba a hacerlo. No hubiera querido verme triste ni haber discutido conmigo. Quería terminar bien. No quería perderme.

Todavía recuerdo cuando se fue por la puerta de mi casa, no deje de mirqrlo aunque creía que no lo hacía. No lo vi llorar. Pero se que lo hizo como yo lo hice.

Cuando llegue a casa lo único que hice fue llorar y abrazar mi almohada. Arrepintiendome de lo que estaba haciendo, pero sabiendo que en el fondo era lo mejor que podría haber hecho.

En ese momento me hubiera gustado poder haber tenido el valor de salir y correr a buscarlo. Sólo darle un último abrazo, fui tan dura con él. Ni tampoco sincera. Tenía la cabeza en otro lado. Debería haberle dicho lo que realmente pensaba. Que lo amaba, que no era el momento de seguir pero que no quería perderlo. Encontrar un punto medio para seguir juntos.

Pero no pude. Sólo terminé con el.
No éramos novios.
Pero éramos más que eso.
Lo amaba profundamente y sin importar lo que otros podrían haber llegado a decir sobre nosotros.

Cuando se fue por la puerta, y lo vi de espaldas a mi, apoyado en la reja enfrente de casa, fue el último momento que lo vi. Fue hermoso y horrible a la vez.
Fue hermoso porque pude apreciar lo que realmente era y es. Una persona respetuosa que desea luchar por los que ama, pero decide no hacerlo. ¿Por que? Por miedo. Se que querria haberlo hecho.
Haber podido luchar por nosotros.
A mi también me hubiera gustado.

Pero entiendo su estado, yo me siento igual a el. No es fácil. Debería haber discutido con mucha gente y alejarse de otra.

Dijeron que no durariamos, pero ¿saben que? Aunque hayamos terminado seguimos juntos.
Juntos con el corazón.
Lo amo y se que él a mi.
Y nadie podrá contra eso.
Ni siquiera nosotros mismos.

Querido diario.... Te contaré mi vidaStories to obsess over. Discover now