El Encuentro de un Libro (Capitulo 1)

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Erase una vez una...¡Un momento! ¡Esta historia no esta narrada por ti, si a ti mismo, al que estas leyendo! Bueno, olvida lo, lee lo si quieres, pero te contaré una historia que no vas a olvidar. Ahora si te puedo contar la historia...

Erase una vez una chica llamada Magdalena Endler. Magdalena con solamente dieciséis años ya tenía a las mejores universidades y a toda una manada de científicos tras ella, y cómo no si era la mejor de su secundaria y generación.

Sugiero que recuerden muy bien este dato, ya que les ayudará a entender esta peculiar historia...sobre que Magdalena no era normal ; y no es que fuese una alienígena o algo parecido...solamente que ella tenía su cerebro desarrollado al cincuenta por ciento. Ven que no es tan rara.
Bueno, prosigo... Como decía...

Un perjudicial sonido arrasó los pasillos blancos de una edificación cuando Magdalena desesperadamente estaba en camino hacia su salón de clases, que en ese período le tocaba español avanzado, pero su caminata se vio interrumpida por el inesperado choque entre ella y Stephen Williams, el chico mas popular, ardiente, caballeroso, y gracias a Dios, inteligente que podía aparecer en el plantel de una de las mejores secundarias de Manhattan...

- ¿Estas bien?- preguntó una voz que resultaba más que conocida para Magdalena, por lo que un sonrojo evidente la atracó.

- Si, estoy bien- respondió de inmediato, tomando la mano que amablemente el muchacho le había ofrecido- Lo siento...¿y tu?

Sus manos estaban nerviosas, su respiración agitada, y cualquiera podía decir que la había atacado un matón. Entonces, sus ojos escaparon de entre la mirada del joven castaño que había frente a ella, quien, cordial, le había respondido un "sí" que no había sido escuchado por una agitada pelinegra.

- Perdona mi torpeza- se excusó, intentando escapar mientras recogía sus libros con una velocidad semejante a la de la luz del sol-. Me tengo que ir, estoy tarde para mi primer período.

- No te preocupes, seguro no te reprenden por eso. Eres de las mejores. ¿Qué período tienes ahora?- interrogó con la intención de ayudarla sabiendo que la culpa había sido de él por andar jugando con sus compañeros de soccer.

- Y-yo-yo- carraspeo-.Voy a español avanzado, sí...

Y la mirada sorprendida de Stephen recorrió el rostro de Maggie en busca de mentira...

- Que raro, nunca te noté allí. Vamos, te acompaño.

Entonces, recorrieron con rapidez los angostos pasillos de la secundaria, esperando que la profesora no le reprendiese por, lo que ella consideraba, una ofensa en vez de tardanza.

La Señora Sandra D'Clairio, alias Tormentinini por su acento. Era la más estricta, exigente y exasperante maestra que se podía encontrar en todo Estados Unidos, sin exagerar; por sus palabras y trabajos, incluyendo también su responsabilidad. No por nada se había llevado tan original apódo, y ello hacía pensar a nuestra pequeña pelinegra el fin del mundo.

Y llegaron a la puerta más aburrida, sin decoraciones o colores extravagantes; tocando suave, o por lo menos eso le pareció a Magdalena; teniendo la esperanza de que Tormintinini no abriese la puerta.

- Señorita Edler, Señor Williams, qué casualidad- dijo con un tono de evidente molestia y con una sonrisa realmente falsa-. ¿Cuál es la razón por la que han llegado tarde a mi clase, y por qué les debo dejar entrar al aula?

EL repentino cambio de humor que había ejercido la Señora D'Clairio descolocó a Maggie, enviando a su sistema nervioso un correntazo de terror, haciendo que ella se pusiese nerviosa al instante.

- L-lo, lo sentimos Señora Tormen...perdón, Profesora D'Clairio, es que hemos tropezado en el pa...

- Señorita Endler, usted cree que mi cara representa ingenuidad para digerir las pobres mentiras ya me han dado tantas veces- interrumpió, poniendo tan nerviosa a Maggie que un mareo la bombardeó.

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⏰ Última actualización: Apr 08, 2022 ⏰

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