Prólogo

41 4 0
                                        

Había llegado extremadamente temprano, pero ya era normal que su melena castaña se viera desde tan temprano por los pasillos de aquel inmenso edificio.

Saludo a Michael, el portero que se encontraba custodiando la entrada del edificio.

"Buenos días señorita Mía. ¿Cómo ha comenzado su mañana?" El hombre le dedico una sonrisa tan amable como sus palabras. Michael abrió la puerta de la entrada.

"Igual que todas Michael. Gracias por preguntar." Mía devolvió la sonrisa a Michael. En sus manos traía un portavasos de eso que entregan las cafeterías con tres envases, que en su interior portaban café. "¿Cómo se encuentra Stefany?" La pregunta iba acompañada junto con uno de los envases de café.

El hombre recibió el café si borrar su sonrisa. Y cabía la posibilidad de que esta se hiciera aun más grande, si eso era posible. Susurro un "Gracias" antes de dar un pequeño sorbo y soltar un pequeño sonido de placer.

El café que vendían en la cafetería de la esquina era el mejor de todos.

"Excelente señorita. El doctor dijo que para el jueves, la bebe ya estaría con nosotros."

"¡Qué bien Michael! Espero y todo salga bien."

Y tan pronto aquella pequeña charla termina, Mía emprende su caminar hacia el interior del edificio para tomar el elevador, aquel que la dejaría en el último piso.

Una vez el elevador la dejo en el piso 16 y dio un paso fuera de aquel aparato se encontró con el piso totalmente desierto, como era de esperarse. Mia suelta un suspiro, no soportaba el encontrarse sola en aquella parte del edificio. Sin embargo, consideraba mucho más cómodo hallarse sola para comenzar su día de trabajo. Valga la redundancia.

Eran pasadas un poco más de las 7 en punto, las personas comenzaban a llegar, normalmente, a las 8 y a las 8:30 su jefe hacia acto de presencia, así que no se preocupo de que alguien pudiera verla en su rutina diaria.

Entra a la pequeña cocina que se encontraba a un lado del elevador y coloco su cartera, su abrigo y el portavasos en el mesón junto al microondas. Tomo una de las tazas que se guardan en uno de los cajones, debajo del mesón y vistió uno de los envases de café dentro de ella

Posterior mente, mete la taza en el microondas y tira el envase junto al portavasos en el cesto de basura. Mia tomo el ultimo envase de café, su cartera y su abrigo y se encamina hasta su oficina.

"Veamos." Murmuro para sí misma mientras entraba a su oficina, dejando sus cartera y abrigo en el sillón junto a la puerta. Tomo un sorbo de café y se sentó en su silla detrás de su escritorio, fijando sus ojos en el pequeño reloj electrónico a un lado de su lapto, marcaba las 7:45. Abrió un cajón y saco la cajita de sus lentes para leer, junto a su agenda."¿Qué tenemos para hoy?"

"Recibirme, eso tal vez pueda entrara en tu agenda, querida"

Mia levanto la vista hasta su puerta, por poco y queda sin cuello por lo rápido y brusco del movimiento. Lo miro atónita. Allí, con el hombro apoyado en el marco de la puerta, luciendo ese traje impecable, se encontraba George Samuels, su jefe...El bastardo detestable de su amigo

Y Dios, no saben cuanto lo detestaba.

TheyWo Geschichten leben. Entdecke jetzt