Mirarlo de esa manera me hacia sentir cruel, dolida. Mis mentiras no surtían efecto en él, sus brazos rodean mi cintura aun manteniendo la serenidad que le caracteriza. Desnudos mirando la aurora por la ventana, mi cuerpo contra el suyo, él hace que olvide mis penurias. Él es la receta de mi olvido, lo necesito pero no es correcto.
-Gabriel- murmuro aun abrazándolo, su boca busca mi cuello. Muerde con suavidad- no es correcto
Las sabanas cubren nuestra desnudez, su mirada es suplicante. Ambos sabemos que es una dulce tortura, me quedare a ver el arrebol con él. Su boca se une con la mía, nos fundimos en un nuevo beso; siento como sus expertas manos recorren mi cuerpo, como se hunde en mi interior haciendo que gima de placer.
Es la despedida
Me aferró a él, un nuevo beso sucede. Uno lleno de amor y dolor, sabemos que lo nuestro no puede ser verdad. Aun recuerdo cuando me salvo de la soledad, me convirtió en su musa. En su todo, y ahora seré su nada.
¿Por qué la vida es complicada?
Empuja con crueldad, gimo una vez más sintiendo esa deliciosa tortura. A mis dieciséis años, puedo decir con seguridad que Gabriel Agreste es el único hombre, a quien amo con locura. Besa uno de mis senos con gentileza. Este hombre hace que vea el paraíso, pero estoy segura que recibiré el infierno gustosa.
-Lila.. No pienses
Su voz me envuelve, sus besos me descontrolan. No soy yo, quien prohíbe ese amor puro. Es su familia, Adrien me conoce por mis mentiras,es obvio, que tanto Adrien como su novia Marinette deben hablas pestes de mi. Me enfurece no poder defenderme, nadie me cree. Ni Gabriel, el hombre que tanto amo daría su vida por su hijo. Un chico odioso, esa inocencia que muestra Adrien no es real; y duele.
-¿en qué piensas?- cuestiona Gabriel deteniéndose, esta enfadado consigo mismo. Busca en mi mirada respuestas y apoyo. Suplica perdón-
-en mi futuro romance- miento.- con otro chico
Que más da, ya me tratan de zorra por coquetear con Adrien. ¿Afecta si digo que me acuesto con otros? Bah, lo dudo
Da una embestida más fuerte, me encanta. Me fascina, quiero regocijar me entre sus brazos.
-¿otros hombres?
Sonrió en respuesta, lo callo con un beso. Es nuestra despedida, acabamos exhaustos. Él se levanta sin mirarme, no digo nada. Desde el comienzo no esperaba nada de él, ni siquiera anhele que me defendiera. Intuí que seria como los otros; veo como se viste presuroso, cuando se va me tapó con las sabanas. Escondo mi rostro entre mis manos, sollozo sintiendo un ardor en mi garganta. Un dolor punzante que nadie comprenderá, ni él.
Él tan perfecto y a la vez hiriente.
Estoy sola
Mamá, papá
Lo siento
Lo siento tanto porque este cuento acabo de la peor manera. Y ustedes no están para consolarme. Quiero gritar y llorar.
Me levanto de la cama y sonrió.
Pero Volpina tiene sed de venganza.
