Apoyó su mejilla contra el pecho de él, sintiendo cómo subia y bajaba con cada respiración. Era lo más calmo que tenía. El sonido de su nariz y su boca al respirar eran como un susurro y, en esa noche, era sumamente reconfortante. Él dormía tan tranquilo, que le daban a ella ganas de poder dormir así, acurrucada junto a él. Pero a la vez, no quería cerrar los ojos.
Se quedaba prendida con la mirada puesta en su rostro, que no era el más bello, pero sí el más familiar que tenía. No lo había elegido por las facciones de su cara, sino por su mirada, sus ojos y lo que éstos transmitían. Ahora dormido, era como un angel, pacífico, perfecto y resplandeciente.Acarició su pómulo suavemente con la mano, rozando su imperfecta piel, llena de quemaduras por haber estado en el sol, y de las marcas que el acné había dejado hacía ya un tiempo.
Él se removió y ella temió que se despertara. Sin embargo, él dijo algo inentendible y sujetó la cintura de lea con más fuerza. Ella podría quedarse así toda la vida, escuchando nada más que la respiración de él en el silencio de la noche.Así, los dos juntos, sin muertes, ni guerras, ni preocupaciones. Sólo ellos dos, como si fueran uno sólo.
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Fragmentos de un corazón deshilachado
RomantikCualquier parecido con la realidad es completamente intencional... Son fragmentos que vienen a mi mente al escuchar o vivir historias de amor. Si bien los hechos están un poco exagerados y los personajes no tienen nombre ni descripción, pueden ser e...
