Capítulo I

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Era una noche como muchas otras, fría y las nubes cubrían la gran luna llena desde lo más alto del cielo. El gran consejo de vampiros se encontraba en una reunión, discutiendo sobre los acontecimientos más reciente en las aldeas cercanas, las cuales servían a Viktor, a cambio de protección, que tenían como punto de ataque los grandes grupos de Hombres Lobos.

-Los nobles están molestos, mi lord –Dijo uno de los miembros del consejo-. La pestilencia de William esta fuera de control, los hombres lobos asesinaron a sus esclavos.

-¿Los humanos molestos? Daniel, por favor, toma nota del agobio que eso me causa.

-La pérdida de sus esclavos significa la perdida de plata...

-¡Ya basta! –Exclamo Viktor-. He incrementado nuestras riquezas desde que Marcus y Amelia entraron a sopor. Nos encargaremos de los lobos como siempre lo hemos hecho.

Viktor era frió y calculador. Se tomaba enserio su papel en el gran consejo, nada le importaba, mas que seguir las reglas. Haría lo que fuera para mantenerse en ese codiciado lugar por un largo tiempo. No importaba lo que pasara, el no le daría la espalda al consejo.

Lejos de allí, más dentro del oscuro bosque, un jinete cabalgaba patrullando algunas zonas del bosque, agitado porque ya tenía mucho rato por eses lados. Paró un instante en un claro para mirar el perímetro, luego de unos segundos pudo escuchar los aullidos de unos lobos que se aproximaban a ella. Apuro a su caballo para que la sacara de ahí, mientras los lobos se movían a través de los árboles y de reojo vio que no era solo una ni dos.

Unos cuatro hombres lobos, eran los que la seguían, mientras huía de ello a través del bosque, todo había quedado en silencio total por un instante... Hasta que frente a ella salto una de esas cosas, dejándola sin escapatoria. Su caballo se levantó sobre sus dos patas traseras girando para buscar otro sendero y así poder huir.

Pudo encontrar otro camino que la sacara de ese lugar, pero aún estaba siendo perseguida por los hombres lobos. Ese camino la llevo a una grieta estrecha, donde la única distancia que separaba las altas paredes de su caballo eran un par de metros. No muy lejos de ella venían tres de esas bestias, cada vez más cerca de ella.

Cuando subió la mirada vio que en la parte de arriba de la grieta, uno de los lobos estaba corriendo para interceptarla más adelante, pero de lo que no se había percatado era de que uno de ellos se había acercado mucho a ella. Desenfundo una espada, completamente de plata, desde la punta hasta su mango. Empuñando espada con la mano derecha, corto la cabeza de del lobo, como chuchillo caliente a mantequilla. El cuerpo rodo y cayó al suelo, cambiando a su forma original, a su forma humana. Mientras los otros dos saltaban sobre el para esquivarlo.

Unos metros más adelante el lobo que estaba sobre la grieta de un brinco bajo en espera del jinete, soltando un fuerte rugido. Presionando un botón en el mango de la espada hizo que de la empuñadura se cargaran un par de discos con hojilla de plata, azotó la espada frente a ella y los discos salieron disparados hacía en lobo penetrando su pecho y lo acabo en un instante.

Logro salir del bosque, entrando en un gran campo abierto lleno de grandes rocas y muchas ruinas. De seguro alguna vez pudo ser un gran campo de batalla.

El jinete cabalgaba cada vez más rápido acercándose a una gran fortaleza que formaba parte de un gran muro muy alto al final del campo. Un herrero, un poco corpulento, de piel tostada, cabellos color azabaches y ojos negros como la noche más oscura. Portaba un gran collar de acero en el cuello, escucho al caballo aproximándose al lugar. El tomo una ballesta cargada con tres flechas cuyas puntas eran de plata.

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⏰ Last updated: Jul 23, 2017 ⏰

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