Capítulo 1: Conociendo la Vía Láctea

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Parte 1: Simón, el estudiante

En el pueblo de Taquito hay un pequeño de 14 años llamado Simón quien en una llamada pedía ayuda al 066 a la cual no parecía importar el contestar. El sentado en su cama, pegado a la pared veía como la oscuridad de su habitación intenta dominarlo y el con una mirada de terror y desesperación.

-Hola... ¡Por favor ayúdenme o contesten!-. Dice mientras pega el teléfono a su mejilla.

Despertó el pequeño, demasiado alterado, comenzó a revisar todo su cuerpo con sus manos para asegurarse de estar completo.

«Realmente estaba soñando. Es tan espeluznante estar sintiendo eso». Dijo en su mente.

Miró al reloj que esta encima de su mueble junto a su cama y seguido de una lámpara linda con una pantalla azul marino con figuras de peces y rayos que iluminan la habitación. El reloj se marcaban las cuatro y cuarto de la madrugada.


Se levantó y se pone la mano en la frente recorriéndola hasta ya no tocarla.

-Creo que no tengo fiebre, así no habrá de que preocuparse.

Va corriendo al baño para limpiarse y vestirse para preparar el desayuno que tanto le gusta o bien sea también conocidos como huevos rancheros que son tortillas fritas con un par de huevos estrellados que están cubiertos de salsa de jitomate y con cebolla que fue rebanada en media luna.

Al acabar de desayunar se fue a su patio para sacar su bicicleta en la que todas las mañanas sale para ir a la escuela, pero antes de abrir la puerta principal se fue a la recamara donde sus padres dormían.

-Mami, te traigo el aviso de la junta en la escuela. Es hoy-. Decía mientras movía el brazo de la misma quien le costaba trabajo despegar sus párpados del cansancio.

-¿Es hoy?. Corazón, le diré a tu padre que vaya, ¿Está bien?-. Dijo mientras miraba a Simón con una mirada de angustia.

Simón movió la cabeza afirmando dándose la vuelta mientras escuchaba como sus padres discutían, después suspiró para salir y continuar con su rutina.

Afuera se encontraba su vecina y amiga de la infancia recargada en un poste de luz con su cabello lacio y rubio amarrado en una coleta; vestida con una playera rosa de mangas blancas con un pescador y sus patines preferidos.

-Hola, Simón-. Dijo la pequeña rubia.

-¡Ah!, perdón Sofía-. Dijo el pequeño asustado y perdido en sus pensamientos.

Ella se río y respondió -Estabas perdido en tus pensamientos, ¿Verdad?-.

Simón se río un poco y agarro su brazo. -Si, un poco-.

Sofía se colocó su casco color rojo y con unos cuantos deslices se posicionó en la calle como corredor profesional.

-Una carrera hasta la escuela-. Dijo ella mientras Simón se colocó a un lado.

-En sus marcas, listos, ¡Fuera!-. Repetían ambos compitiendo mano a mano hasta llegar a la escuela.

Al llegar, Simón quedó impresionado porque Sofía al fin le había ganado en la carrera. A el no le era muy necesario poner esfuerzo en sus competencias.

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⏰ Last updated: Jan 13, 2020 ⏰

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