Capitulo 1: Principiante

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Despierto debido a un suave pero molesto goteo que, sin abrir los ojos, sé que está cerca de mí. Me duele mucho la cabeza. Abro los ojos, con la sorpresa de que estoy en una habitación con las paredes hechas de piedra y el suelo de un material que no puedo identificar. Mis recuerdos sobre porqué estoy aquí son borrosos y tienen muchísimas lagunas. Me levanto, intentado no desequilibrarme debido a la poca estabilidad que tengo recién despierto. Puedo ver que la sala no es muy grande, aunque no se porqué no me sorprende.

Al frente, veo una pared vacía, aunque en su esquina superior izquierda puedo ver un poco de musgo. Parece que está repartido por todas partes. Giro mi cabeza hacia la derecha, y en la pared hay un mensaje escrito con una sustancia color violeta: tus OjoS son la clavE. Ahora que mi mente está despejada, se me vienen muchas preguntas a la cabeza; ¿Porqué estoy aquí? ¿Quien me ha traído? ¿Que tengo que hacer para salir?

Estoy casi seguro de que el mensaje es una pista para lograrlo, pero, ¿Porqué hay letras en mayúscula y otras en minúscula? Antes de pensar en ello, la curiosidad me mata y decido investigar el resto de la habitacion. Giro otra vez y me encuentro una puerta, obviamente cerrada.

Doy media vuelta y encuentro un espejo, bajo el cual hay un armarito típico de madera, con las puertas correderas. Intento abrir el armario, ya que dentro podría estar la llave de la puerta.

Tras varios intentos fallidos, me doy cuenta de que hay una pequeña ranura en la puerta derecha, en la que probablemente se deba introducir otra llave. Genial. Necesito encontrar dos llaves y ni siquiera tengo una mínima idea de dónde podrían estar.

Mientras me empiezo a agobiar, veo una nota que sobresale por la parte derecha del armario. Me agacho para recogerla, y cuando me levanto otra vez para leerla, me miro en el espejo, sin ninguna razón aparente, quizás por puro narcisismo.

Me quedo perplejo al verme. Mis ojos son morados, pero eso no es todo, sino que mi iris está en movimiento, el cual me recuerda a una lámpara de lava. Después de flipar bastante y de meterme el dedo en el ojo varias veces, cojo el papel y lo leo:

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Hola, Sam.

Te preguntarás quien soy, y porque estás aquí, pero todavía es pronto para revelarlo. Quizás hayas visto que tus ojos son de otro color, y es momento de que te diga porqué: Hay más personas en tu misma situación en salas adyacentes a esta, pero no te molestes en gritar o dar golpes, están totalmente aisladas las unas de las otras. Cada persona tiene los ojos de un color, el cual le condece un poder. Tu color es el morado, por lo que tu poder es el de la DESTRUCCIÓN. Es un don que te será muy útil en tu ruta hacia la salida. Cuando salgas de esta habitación, te encontrarás en otra sala con tus futuros compañeros (o enemigos).
Si quieres una pista para salir, te la daré:

Busca por la selva.
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Aquí se acaba la carta. Se me ocurre algo. Voy a referirme al autor de la carta y posible culpable de todo esto como K. Es mi letra favorita. Doblo el papel muchas veces y me lo guardo en el bolsillo. Me quedo pensando en la pista de la carta.

La selva. ¡Igual se refiere al musgo de la pared! Tras esta hipótesis, voy corriendo al musgo en busca de alguna llave. Pongo la palma de mi mano en la planta, y para mi sorpresa, noto que mi mano se hunde en el musgo, como si hubiera un agujero en la pared.

Muevo el brazo por el agujero, con cierto miedo de que haya algún bicho y me pique, pero ahora mi principal preocupación es salir de aquí. Noto algo.

Es redondo y está pegado a la piedra. Tiene el tamaño de una moneda. Parece un botón, así que lo pulso. Oigo un ruido al otro lado de la habitación, por lo que giro la cabeza. Un compartimento secreto se abre en la pared opuesta, donde hay una pequeña llave. Suelto el botón e intento sacar el brazo del musgo, pero no puedo. Empiezo a preocuparme, así que tiro con más y más fuerza, pero no lo consigo.

Entonces, me doy cuenta de que tengo el poder de la destrucción, así que me pregunto si puedo deshacer el musgo. Con mi mano libre, me dispongo a tocar el musgo cuando de repente, una luz violeta sale de dentro del agujero. En un abrir y cerrar de ojos, ya no hay vegetación que me impida salir.

Parece que la luz venia de la mano que tenía atrapada ahí dentro. Quedo asombrado de mi mismo durante unos 20 segundos. Luego, me acuerdo de que hay una llave que me está esperando al otro lado de la sala.

Voy corriendo a cogerla, cuando me acuerdo de que hace un momento he destruido una planta con mi mano, y no quiero destruir la llave. Me quedo unos momentos pensando en qué hacer, llegando a la conclusión de que necesito esa llave, así que me la juego.

Con mucho cuidado intento coger la llave. Uf. Menos mal. Tengo la llave en la mano y no se ha desintegrado. Parece que solo destruyo las cosas que quiero destruir. Aunque debo tener cuidado, ya que no se hasta cuánto puede llegar mi poder.

La uso con la puerta, pensando que no la abrirá, y que tendré que probar con el armario, pero encaja perfectamente y se abre. Parece que el armario no hacía falta para este puzle, pero debo acordarme de su existencia, puede que lo necesite más adelante.

Me dispongo a salir, temblando, ya que no se qué tipo de gente me voy a encontrar ahí fuera. Incluso puede que me encuentre a gente que conozco, pero no me hago ilusiones, ya que no siempre es algo bueno. Puede que en un futuro, aunque me cueste decirlo y no quiera hacerlo, tenga que sacrificar a otra persona para salvarme.

Antes de salir, noto que hay un bolígrafo en mi bolsillo izquierdo. Tengo una idea. Voy a apuntar todas las cosas que se me quedan en el tintero por si las necesito en un futuro. Doy media vuelta y hago un vistazo rápido:

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NOTAS

Cosas pendientes:

-Armario de madera (falta la llave).
-Mensaje púrpura: tus OjoS son la clavE
-Pista de K: Busca por la selva.

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7 Colores, 8 VidasHistórias para pegar e não largar. Descubra agora