La galaxia no podía estar más tranquila. Tanta tranquilidad levantaba sospechas, pero no había nada de que preocuparse. Ese día no estaba planeado para causarles aprietos a nuestros dos viajeros favoritos: Wander y Sylvia.
Sí, estoy hablando de ese chico peludo y esa zbornak que normalmente le da una buena dosis de realidad cuando es necesario.
Seguro y has escuchado hablar de ellos. Si no, ve a descubrir su historia, para poder descubrir un poco más sobre ellos, y conocer como aquella zbornak sintió algo más que amistad hacia su pequeño amigo. Ya aclarado esto, sigamos.
Ambos estaban sentados sobre una manta a cuadros rojos, debajo del cielo nocturno, rodeados de los habitantes de aquel planeta, esperando el comienzo de una lluvia de meteoros. Sí, ya habían presenciado infinidad de estas, pero a Wander de la manera más simple le fascinaban, y si él estaba feliz Sylvia lo estaba.
-¡No puedo esperar más para que empiece!-dijo emanando alegría, casi soltando brillos de lo ansioso que estaba
-Sí, solo no te emociones demasiado. La última vez que te pasaste tus límites de emoción causaste muchos problemas amigo-contestó Sylvia sonriendo de lado
-Oh. No fue mi culpa que aquel vendedor se atravesara-se defendió
-Y no fue culpa de ese vendedor que tú corrieras sin fijarte a donde él estaba-
Los dos rieron. A pesar de que ella se burlaba, no lo hacía de mala manera. Lo hacía con dulzura y confianza. Jamás lo haría por burla ni nada. Lo quería. Nunca haría algo que le pudiera causar daño.
Al no tener otra cosa que hacer más que esperar Wander optó por sacar su banjo y comenzar a tocar algo, nada llamativo, una simple y bella melodía que estaba improvisando en ese preciso momento, aunque sabemos que la mayoría de sus canciones son improvisadas. Cerró los ojos mientras se dejaba llevar por cada una de las notas y una pequeña sonrisa apareció en su cara.
Sylvia lo miraba de reojo, sonrió al verlo sonreír. Todo aquello era perfecto. Los dos, felices, descansando, disfrutando de la compañía del otro, sin preocupación alguna. Aunque pronto cayó en cuenta de que lo suyo no era más que amistad, cosa que con normalidad no le molestaría en absoluto, pero durante los últimos días le entristecía un poco saber eso. No lo entendía.
Y si es amor.... Se dijo a sí misma
Y fue allí donde su sonrisa desapareció por completo. No. No podía estar enamorada. Era algo de lo que había estado huyendo desde su adolescencia, desde aquel incidente, desde siempre. No quería volver a caer en las confusas redes del amor.
-Sylvia ¿Te encuentras bien?-Wander la sacó de sus pensamientos formulando aquella pregunta
-¿Ah? ¡Claro! ¿Por qué no lo estaría?-
-Es que te noto rara-
-No te preocupes. Estoy muy bien. Estamos juntos, eso me hace sentir de maravilla-comentó despeinándolo un poco, en dicha acción su sombrero cayó
-Eres la mejor amiga que he tenido-confesó poniéndose su sombrero de nuevo
-Oye.. Iré a dar una vuelta por allí amigo. ¿Me esperas?-
-Por supuesto. Solo no tardes, seguro y comienza pronto-
Sin más Sylvia se puso de pie y comenzó a caminar sin rumbo alguno, topándose con varios vendedores que a decir verdad le molestaban. Cuando ya se había alejado lo suficiente del gentío se recostó en el fresco pasto y observó el cielo. Quería estar sola. Quería pensar.
Hacía de lado la idea de estar enamorada a causa de una muy mala experiencia en su pasado. No es que Wander sea igual que aquel torpe pero por ahora era ella el problema. Le asustaba la idea de perder su amistad con Wander por culpa de sus absurdos sentimientos. O peor. Un día llegar a herirlo. Eso nunca se lo perdonaría. Suspiró aún sumida en sus pensamientos. Y ahora fue el turno de varias luces para sacarla de estos. Miró de nuevo al cielo ahora sentada y se dio cuenta de que la lluvia de meteoros ya había dado inicio. Se apresuró a volver a donde Wander la esperaba pero para su sorpresa este ya no estaba en ningún lado. La preocupación comenzó a invadirla en un dos por tres. No tenía ni idea de a donde pudo haber ido.
-Disculpe, ¿no ha visto a un chico peludo? ¿Naranja? ¿Con un sombrero verde?-preguntó a una mujer que estaba por allí junto con su hija
-Oh claro que lo he visto. Se fue con un sujeto esqueleto hace un buen rato. Aunque su sombrero se cayó, se quedó por allá-apuntó al lugar donde el dichoso sombrero se encontraba
Sin siquiera dar un gracias salió disparada a ese lugar. No había rastro de Wander ni de Hater. No era buena señal.
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-Entonces... ¿Para qué me necesitas Hatey?-dijo Wander sonriendo en la nave del villano
-Ok. Como ya me has ayudado otras veces a intentar conquistar a Dominator, que salió relativamente mal-murmuró lo último y Peepers solo lo miró con obviedad-Pensé que tal vez podrías ayudarme con una chica. La conocí por una página de citas y es muy cool y perfecta. Lo único que no sé es cómo es físicamente-
-¿Y quieres que te ayude a....?-
-¡A descubrir quien es! Yo sé que tú puedes ayudarme. Le dije a Peepers pero no quiso-
-Pues es muy absurdo todo esto señor. ¿Quién le garantiza que esa chica es en realidad lo que ella dice?-
-Dah ¿No es obvio? Ella-
-Agh... Yo me largo. Pero luego no venga llorando porque no salió como usted esperaba-y se fue
Hater se quedó en silencio esperando a que Peepers se alejara lo suficiente.
-Muy bien. Ahora que se ha ido te contaré la verdadera razón de que te haya traído-
-¿Uh?-Wander arqueó una ceja
-Quiero que me ayudes a descubrir que le pasa a Peepers. Ha estado actuando muy extraño últimamente-
-No te preocupes. ¡Claro que te ayudo! Para eso están los ami..-
-¡Ni se te ocurra terminar esa frase!-
-Ok-
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Bueno, es mi primer fanfic con temática Sylander. Espero y todo salga bien. Sin más, disfruten. Solo constará de 10 capítulos (este es solo un premio de un concurso, por eso)
En fin. Gracias por leer
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FanfictionWander tiene fama de dar un trato especial a su compañera Sylvia. No hay día en el que olvide de hacerlo ni que se niegue a apapachar a aquella zbornak. Y claro que Sylvia lo acepta con un enorme gusto. Pero todo cambiará para ella cuando comience a...
