I. Un casanova de cabello rizado.

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9 Marzo de 1984.
Comencé a escuchar ruidos de muebles siendo arrastrados, me desperté un poco pero recobre el sueño al instante, cinco minutos después encendieron la luz de mi habitación. - Querida, pequeña, despierta ___ -. Me sacudió levemente mi hombro derecho, comencé a recobrar el sentido, abrí solo mi ojo izquierdo mire que era mi madre, me quedé un poco y tape con una de mis manos el paso de la luz artificial a mis ojos. - Mamá, es de madrugada ¿A dónde vamos a ir a está hora? -. Mi madre soltó esa risa aguda que acostumbra hacer cuando quiere burlarse. - Ah cariño, hoy es nueve de marzo, nos vamos a mudar de Fukushima -. Comencé a recordar, era cierto hoy nos mudamos. Mi madre me dijo que alistara mis cosas, al ponerme de pie me percate de que mi cuarto ya estaba vacío, solo se veían las paredes azul pastel con marcas de clavos y polvo en donde había muebles. Hacia frío y al lugar donde íbamos no tenía fama de ser caluroso, tome un gorro negro, una camisa de mangas largas gris, unos jeans que compre en un bazar eran rotos de las rodillas pero muy cómodos, me coloque unas botas negras estilo militar; estaba decidida a salir de mi cuarto...pero en cuanto abrí la puerta un ráfaga de aire congelado golpeó contra mi cuerpo, di media vuelta para retornar en mi habitación, busque una chamarra negra me la puse y salí corriendo a la camioneta de mi padre una vieja pero confiable Volkswagen del 78, mi padre prometió que me dejaría pintar la este verano.
Me estaban esperando así que subí de un golpe al asiento trasero, mi padre encendió el auto. - Vamos chicas, despidanse de Kimo -  mi madre y yo miramos por las ventanas derechas del auto, las cuales estaban un poco congeladas, miramos la casa en la cual habíamos vivido desde hace cinco años, tuvimos que mudarnos de Europa en Alemania por problemas en el trabajo de mi padre.
Paso una hora con treinta minutos cuando por fin llegamos a nuestro destino, Tateyama en la prefectura de Chiba, me agrada los lugares con mar, son bellos.
- Chicas ya llegamos -. Me desperté de mi sueño ligero y mi madre bajo rápidamente. - Mi amor esto me hará daño por la circulación- angustiada le hablo dramáticamente a mi padre, el bajo del auto y la abrazo.- Pero cariño, si tienes apenas 18 años -. Mis padres comenzaron a reírse, a decir por la luz del día diría que son las 9 de la mañana, baje del auto y me estire completamente, mire atentamente el vecindario era muy pintoresco eso era bonito, de un momento a otro escuché un ruido realmente fuerte, era como de un motor, mire en dirección de donde provenía, venía un chico con cabellos dorados y rizados, entrecerre mi ojos para enfocarlo, el se acercaba más en mi dirección, pensé que simplemente pasaría de largo pero no. - Hola nena, ¿Eres nueva verdad? -. Me miro de pies a cabeza y me guiño el ojo coquetamente, fue raro, me puse nerviosa y comencé a reírme .-Supongo -. El frunció el ceño al escucharme reír para después dar una pequeña sonrisa. - Si alguna vez quieres que te de un paseo por la ciudad búscame en Live House, por la calle Hitiro sobre la Av. Motoyu -. Guiñandome el ojo, mi padre se colocó a mi lado. - ¿Se te ofrece algo niño? -. Mi padre uso su acento alemán el cual era intimidante, mire la cara del chico el cual palidecio un poco y sonrió nervioso. - No, no, discúlpeme señor, ya me iba, solo quería conocer a los nuevos vecinos, un gusto soy Taiji Sawada- mi padre simplemente lo miro serio, el volteo hacia mi y se fue.

- Su nombre es Taiji, Taiji Sawada - sonreí ruborizada.

El Chico de Tateyama. [Taiji Sawada] Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora