Eran aún las 6 de la mañaba cuando yo estaba abriendo mi panadería, lo primero que hacía nada más entrar era colocar los postres en el mostrador, luego colocaba los panes en sus sitios del estante, dependiendo de su forma o material, y por último colocaba los muñecos de nieve de Papá Noel de chocolate en el congelador, ya estábamos cerca de Navidad y debía conservarlos bien hasta entonces.
No pasó mucho tiempo hasta que llegó el primero cliente a la panadería: la joven monja Carmen.
-¡Buenos días, Carmen! -exclamé- ¿Qué vienes a comprar tan temprano?
-Buenos días, Ramón. -respondió ella- Vengo a comprar una chapata grande, hoy comemos toda la familia en mi casa, que es el aniversario de mi sobrino.
Carmen no estaba igual de sonriente y alegre como siempre, noté que algo fallaba en ella, no sé el qué exactamente, tenía la mirada perdida y su sonrisa no era tan viva como siempre.
-Carmen, ¿estás bien? -pregunté- Noto algo extraño en ti hoy.
-Estoy bien, no te preocupes, -respondió ella- solo estoy un poco cansada.
Noté que algo más fallaba en ella, no era un simple cansancio, no era ella misma.
A las 9 de la mañana cerré la panadería para ir a desayunar a mi casa, miré el buzón de correo y tenía una carta de Carmen: quería que fuera a la capilla de San Isidoro a las 11 de la mañana.
Tal como dije, entré en mi casa para desayunar, un simple café con galletas, no quiero nada pesado por la mañana. A las 10 fui al desván, tenía una gramola que me regalaron las Navidades pasadas y quería estrenarla, buscando entre la discografía que tenía oí un ruido, algo cayó del estante más alto: era un disco que tenía grabado en color rojo sangre "666", era un nombre extraño para un disco, pero era jaxx, una música que siempre me animaba, y como estaba un poco dormido, una música activa me vendría bien, así que preparé la gramola y puse el disco de vinilo, empezó a sonar, me acosté en el sofá y levanté la mirada para ver el reloj: eran las 10:30, aún tenía 20 minutos para ir a la capilla y llegar a tiempo para atender a Carmen.
De pronto, el disco se paró y vi algo en las escaleras: una sombra, una figura negra con ojos rojos que me estaba mirando fijamente, yo estaba bloqueado del miedo. Subí al piso de arriba a ver qué era eso, pero la figura se movió y se fue cara a mi habitación, y cuando fui a ella, lo que vi fue sencillamente horroroso, en el suelo había un pentagrama que brillaba en rojo, delante del pentagrama, había un hombre con piel oscura y ojos rojos como la sangre y cuernos, estaba claro: era literalemten un demonio. Éste estaba sosteniendo una cruz inversa, el símbolo del demonio, y empezó a vomitar sangre sobre el pentagrama. El charco de sangre empezó a arder, y poco a poco se formó una figura negra sobre el pentagrama; la figura terminó de nacer, y la llama se apagó, lo que se formó era aterrador: era un demonio bastante más musculoso que el que lo invocó, tenía los cuernos más grandes y su mirada era negra como el cielo nocturno.
-¡¿Quiénes sois vosotros y qué hacéis en mi casa?! -pregunté yo, con un miedo que me mataba-
-Yo soy Azrael, -se presentó el mayor- el ángel de la muerte, y éste el mi leal invocador: Belial, y vinimos a decirte que tu alma está...
Antes de que Azrael puduiera acabar de hablar, salí de la casa lo más rápido que pude, cogí la bicicleta y fui a la capilla de San Isidoro, tal como me pidió Carmen.
Cuando llegué, ella estaba leyendo una biblia satánica, ¿qué hacía una monja totalmente cristiana leyendo algo que para su religión representaba todo lo malo?
-Ya estoy aquí, Carmen, -saludé- ¿qué necesitas?
-Lo sabrás muy pronto... -respondió-
Entonces me golpeó con una barra de metal, dejándome inconsciente. Cuando desperté, yo estaba tumbado, encadenado con unas cadenas de metal en una placa redonda que tenía grabado un pentagrama en ella, ¿dónde demonios estaba?
En frente de mi estaban los demonios y Carmen, con un cuchillo en la mano, ¿qué iban a hacerme?
-Carmen, ¿dónde estamos? -pregunté- ¿por qué me trajiste aquí?
-Aquí es donde has de ser sacrificado para la resurrección de mi señor, ¡Satán! -respondió ella-
No me lo podía creer, la que hasta hace pocas horas era una solidaria y llena de esperanza monja, ¿ahora iba a sacrificarme para revivir a un demonio? Esto era inconcebible.
-Vosotros, ¡¿qué le hicisteis a Carmen?! ¡No es ella misma!
-Jajajaja, pobres humanos, sois tan frágiles... -empezó a hablar Belial- lo único que pasa es que tu amiga tenía un amigo que murió en un accidente de tránsito hace una semana, cuando intentó contactar con él mediante una tabla de Ouija, nosotros nos metimos en su cuerpo mientras ella estaba desprotegida espiritualmente, y ahora mismo está bajo nuestro control mental.
-Sois unos desgraciados, -respondí- ¿por qué la usasteis a ella?
-Obviamente porque es la monja más cercana a ti, así que era más fácil que te convenciese para traerte a esta sala de sacrificios.
-Ahora, -empezó a hablar Carmen- encenderé una llama debajo de la placa, y cuando tu cuerpo comience a arder, te arrancaré el corazón con este cuchillo. Y cuando tu cuerpo esté vacío de vida y alma, ¡mi señor podrá coger tu cuerpo y usarlo para resucitar!
Entonces Carmen encendió la llama en un hueco que había debajo de la placa, el cuál estaba lleno de madera.
-¡Que comience el ritual de resurrección! -gritó Azrael-
Entonces, mientras el fuego calentaba la placa, los 3 comenzaron a pronunciar repetidamente una frase en latín: "Gloria in tenebris Dominus", que significaría "gloria al señor de las tinieblas". Y mientras ellos oraban, la placa se iba calentando. Mi espalda empezaba a sudar, el calor ya me estaba empezando a marear.
-Por favor, Carmen, si aún estás ahí, por favor, ¡escúchame, vuelve en ti! -exclamé-
Entonces ella agitó la cabeza.
-¿Ramón? -empezó a hablar ella- ¿Qué hacemos aquí? ¿Qué es este lugar? ¿Por qué llevo un cuchillo en mi mano? ¿Y quienes son esos monstruos?
-¡Pero es imposible! -exclamó Azrael- ¡Nuestro control mental debería ser inquebrantable!
-Pero no lo es, -dijo Carmen-, y ahora que soy libre de vosotros, no volveréis a usar mi cuerpo para intentar matar a mis amigos, y desde luego, jamás resucitaréis a Satán.
-Belial, -empezó a hablar Azrael- invoca a otros demonios, ellos no deben escapar.
Como usted diga, señor. -respondió Belial-
Y Belial empezó a dibujar pentagramas en el suelo, intentando invocar a otros demonios para impedirnos salir de ahí.
-Rápido Ramón, -Carmen usó su cuchillo para liberarme de las cadenas, que ya estaban un poco fundidas por el calor de la llama que había debajo de la placa- tenemos que salir rápido de aquí, la salida está en otra sala, pero debo recitar una oración para abrir la puerta de esa sala, intenta distraerlos.
Pero Belial ya consiguió invocar a los otros demonios, ahora sería más difícil escapar.
-A por ella, demonios, no deben salir de esta sala.
Entonces los demonios que Belial invocó comenzaron a perseguirnos, pero conseguí distraerlos lo suficiente para que Carmen consiguiese abrir la puerta de la otra sala.
-Rápido, Ramón, por aquí.
Entonces ambos salimos por la puerta que Carmen abrió, ella citó la misma oración para sellar la puerta, dejando a los demonios atrapados dentro.
-¿No podrán escapar? -pregunté-
-Eso es imposible, solo alguien que sepa las oraciones precisas puede abrir esa puerta, y ellos no tienen ni idea, así que es imposible que escapen. Mira, ahí está la salida al exterior.
Entonces salimos al exterior, estábamos en la parte trasera de la capilla de San Isidoro, ya éramos libres, desde ahora esto quedará como una simple pesadilla.
KAMU SEDANG MEMBACA
La Monja Demoníaca
HororEl día de Ramón el panadero cambia totalmente cuando se da cuenta de que algo no va bien con Carmen, su amiga monja.
