Capitulo 1

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No tengo idea de por que salí de casa, ahora me doy cuenta de que esto fue una mala idea, que mejor me hubiese quedado en mi habitación encerrada.

No me encantaba la idea de vivir en el campo, inundada de plagas, restricción de agua potable y sin vecinos ni personas a 28 kilómetros a la redonda.

El motivo por el cual conducía 28 kilómetros en una motocicleta, probablemente sea lo más estúpido y doloroso que me ha pasado.

Salí de casa hecha una furia, me rechinaban los dientes de lo fuerte que los presionaba. Cerré la puerta con decisión, y al voltearme dispuesta a marcharme de ahí, una tabla de madera suelta se rompió haciendo que me fuera de bruces contra el barro.

Ahora si, hecha una completa furia y un asco me monte en la motocicleta de pista negra que tenia hace dos años atrás, y salí de ahí.

Para mi mala suerte, comenzó a llover a cantaros, y pues ya se imaginaran.

Hace once años que mi padre desapareció, desde entonces nadie ha estado en nuestra casa, con excepción de mi madre y yo, claro. Apenas unos años atrás, mi madre estaba convencida y tenía tanta fé en que mi padre volvería 

Pero al parecer ya lo superó...

- Cariño, debemos hacernos a la idea de que... - Dudó antes de continuar - Tu... tu padre probablemente ya no vuelva, y ya no podemos continuar esperando -

- Pero, tu misma dijiste que debíamos tener fe, que confiáramos en la policía - Dije con las lágrimas amenazando con salir de mis ojos, parpadee un poco para impedir que salieran. 

- La policía! - Rió  - lo único que hacen esas personas es sentarse a comer sus estúpidas donas y esperar a que salga el siguiente capitulo de su série - Articulo con las manos

- Claro, y entonces... nada más así de simple, nos rendimos y ya? - una lágrima resbaló por mi mejilla

- Nos mudaremos - Me dijo fríamente.

Mi vida antes de esta noticia ya era bastante patética, ahora ya no se que voy a hacer.

Me quede helada con la repentina noticia.

- Cómo puedes ser tan insensible?, este es nuestro hogar! todo esto es una porquería! - Grité y salí corriendo.

Y ahora me encontraba conduciendo, llena de barro y empapada.

Me estacioné frente al bar que estaba frente al Walmart dentro de la ciudad, a lado de la tienda de tatuajes, a la cual había entrado muchos años atrás para hacerme un tatuaje:

                                                          

12/07/2001

Era la fecha de la desaparición de mi padre, aunque era algo triste y deprimente era la única manera de recordarlo siempre, en cualquier lugar que estuviera.

Entré al bar recientemente re-modelado con una estructura cálida y húmeda, tenia la sensación de estar en la casa de mis abuelos. Al pasar, una campanilla al borde del techo sonó cuando abrí la puerta, e hisó que los únicos tres clientes (aun conscientes) del bar voltearan hacia mi.

 Me sentía aun mas incomoda por la mirada penetrante de el tipo sentado junto a mi en la barra, así que decidí pararme y sentarme a dos asientos de diferencia.

-¿Qué quieres? - Me preguntó de mala gana una camarera vestida de naranja con un sombrerito blanco que completaba el conjunto.

- De ti, nada - Contesté

Oops, se ofendió la mesera.

Cómo esperaban que estuviera? Feliz?

Otra camarera que salió de la cocina, me fulminó con la mirada, baje la vista para ver por que me miraba tanto.

Mi camiseta blanca, (que ahora era café) estaba completamente empapada de barro al igual que mis jeans.

Por suerte llevaba conmigo una sudadera negra, la cual me puse para evitar más miradas sobre mi.

- Mira mocosa, no me pagan lo suficiente como para aguantarte, así que vete a cantar a otro lado pue... - la interrumpí

- Si no te pagan bien aquí, pues mejor vuelve a pararte en la esquina de donde saliste - dije 

Se volteo indignada fingiendo limpiar unas copas que estaban en las repisas

- Maldita zorra - Murmuró para ella misma

La sujeté por la coleta, lo que provoco que se cayeran algunos vasos y se despertara un tipo dormido sobre la barra de golpe  

- Ahhh! - Se quejó

- ¿Qué acabas de decir? - le pregunte 

- Suéltame ya!-

La solté y me levante del asiento dispuesta a irme, pero entonces la mesera con el cabello hecho un desastre tomó la cerveza del tipo inconsciente y la vació sobre mi camiseta.

- Imbécil!, esta camiseta cuesta más de lo que tu ganas en un año prostituyendote - le grité

  No le di tiempo de decir nada más, salí del local, pero antes me percaté de que había un hombre sentado en un rincón, no lo reconocí... Me percaté que ese hombre no estaba en el bar cuando yo entre. 

Se cubría con un saco marrón, y secaba su sudor con una pañoleta sucia.

Lo que pareció ser el gerente del local, salió de la Oficina,  el típico hombre gordo y calvo que se le encogían los cojones por cualquier cosa.

- Pagarás los daños mocosa! - gritó detrás de mi

- Claro, idiota - salí del local y me monte en la Harley


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